"Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera"(Neruda)

miércoles, 22 de febrero de 2006

RETAZOS LITERARIOS


PORQUE SOMOS LO QUE LEEMOS


"... Debo reconocer que desde que ví este cuadro, algo se
removió en mi interior. Ese algo se llama "libro" porque desde el primer instante yo miraba la imágen y no veía al hombre, sólo su composición. "Yo soy una mujer biblioteca", pensé.

Podríamos ser lo que leemos si leyéramos lo adecuado, lo correcto y lo necesario. Lo dificultoso es saber cuáles son los textos adecuados, los autores necesarios, -excepto Cervantes, que se da por sentado- y los estilos correctos.
Para quienes tan solo leen o leemos, no sería tan difícil. Existe en el mercado algún que otro título para conocer al detalle qué debemos comprar y leer para obtener toda la sapiencia o cultura general que nos facilite desenvolvernos con propiedad entre los común mortales -exceptúo de nuevo a los escritores, en general- y no incurrir en fatales errores. La incultura llama a nuestras puertas y las abrimos con displicencia.

Quienes escribimos, no sólo tenemos que poseer esa inquietud voraz y lectora, también debemos leer todo cuanto caiga en nuestras manos. Como dice un amigo, hasta los prospectos médicos ayudan a la hora de ejercer como disparaderos creativos.
Porque anclarse en lo contemporáneo que sale al mercado, me parece un error. En esto doy la razón a Pérez-Reverte, quien en su última entrevista para El Semanal, recomendaba "no olvidarnos de los clásicos". Empezar por ellos, o volver a ellos haciendo interludios con autores modernos puede darnos una visión más objetiva de lo que es buena literatura, necesaria lectura y posible sub-literatura. Y aunque yo tenga serias dificultades con los subgéneros, pues sólo considero la existencia de la buena o mala literatura, al igual que no creo en la literatura de género femenino o masculino, todavía me resisto a tragarme el libro de marras cuyo título no recuerdo.

Hago discriminación, sí, lo reconozco sin remordimientos. Pobre de mí si no escogiera lo que leo, pues de ello depende el futuro de mis escritos. Quizá sea la razón por la que no puedo dar el título de la obra, pues no haberlo leído tampoco me faculta para criticarlo; sería un acto de cobardía por mi parte. Prometo, cuando lo lea, escribir sobre él con más criterio.
Así mismo, tampoco he leído a Harold Bloom, el reconocido gurú de crítica literaria y cultura actuales. Su último libro, ¿Dónde se encuentra la sabiduría? es resultado de su buceo en libros sapienciales (El libro de Job) y su rastreo a través de Platón, Cervantes, Shakespeare, Nietzsche, Montaigne, Proust... Lo leo en la revista Mercurio, panorama de libros.

Este y el otro, tengo la ligera sospecha de que "El canon occidental" -entre muchos más que salieron y saldrán- son libros mitad autoayuda mitad literatura y sabiduría. Puede que aquí esté dando con el quid de la cuestión que planteo desde el título que encabeza estas líneas. Es decir, si Bloom discrimina en esta última obra con argumentos que los demás podemos rebatir sobre qué se debe leer para alcanzar un grado óptimo de conocimientos, ¿porqué habría de sentirme culpable yo al hacer lo mismo?

Ya llego a una conclusión: leer de todo y sobre todo. Esa es la esencia de la sabiduría, pero pobre de nosotros si no hubieran existido esos clásicos que ahora algunos deleznamos, y aquéllos filósofos o pensadores que supieron plasmar por escrito lo que el hombre no expresa con palabras, y solo revela mediante sus acciones.
Me temo que me meto en otro tema: la filosofía, que da para mucho, y bien me temo que dejaré para mejor momento.

"No hablaré sobre lo que no tenga conocimiento", me digo. Y de momento, espero estar cumpliendo.




(Estas líneas son reflexiones extraídas de mi recopilatorio de artículos titulado "Retazos Literarios")


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SIMBIOSIS DE ARTES: MI COMENTARIO



"ORGULLO Y PREJUICIO": MI COMENTARIO


Sucede desde mi butaca, en una sala de cine semivacía, un día entre semana: Contemplo la nueva adaptación para el cine de "Orgullo y prejuicio", la obra máxima de la autora inglesa, al menos, para mí.

Desfilan sus pe
rsonajes por la historia perfilando con esmero cuadros costubristas de la época, mientras las habituales frases de la obra salen por boca de los protagonistas, adecuados, excelsos, estudiado guión -se nota-.
Se resuelve bien la agilidad de éstos entre los paisajes desolados, siempre verdes y lluviosos de la vieja Inglaterra y las grandes mansiones, con su cohorte de criados vestidos de librea, fiestas suntuosas y amenas cenas de mesa larga. Jane Austen en estado puro frente a mis ojos, y el festín me lo llevo yo prendido en mis retinas. He saboreado tanto la imágen y los chispeantes diálogos como la música clásica que de fondo nos relajaba con sones de piano para, de repente, llevarnos al éxtasis de la historia, esos momentos tormentosos de Darcy y Lizzy, a través de un cambio brusco en la música.

Hermosa simbiosis, me digo, todas las artes impresas en una película. Disfruté, mucho, el cine casi vacío y ni un ruido de palomitas. Darcy y Lizzy bailaban, se enfadaban o se buscaban para luego rehuirse. La esencia de la vida, el amor y la belleza llevadas a la pantalla grande, sin menosprecio de la obra de Austen, -y no entro en disquisiciones de cine o literatura- me sentí transportada a la época y los lugares. Dos horas largas y cortas, no quería que acabara el espectáculo, llegué a casa y vuelvo a retomar mi ejemplar de la librería. Releo las escenas, las comparo, me envuelvo en los fabulosos diálogos. Y pienso: decididamente, esta tarde he estado en el paraíso de Jane Austen.

Y me quedo acurrucada en mi butacón orejero mientras se oye resonar la orquesta en mi cerebro... Dulce novela, amada Jane, gracias por hacer que Darcy y Elizabeth sigan vivos casi dos siglos después.

NOTA ACLARATORIA:
(09/09/06)

"Cuando este artículo vió la luz, Alicia Rosell -servidora- escribía 'Vivir por y para escribir'. Sin embargo, Maite Garay era mi seudónimo para mi otro blog: Últimas Soledades. Ante algunas complicaciones que me surgieron opté por aunar ambos blogs en el que ahora se llama 'Vivir por y para escribir: Últimas Soledades'. Es por eso que este artículo lo escribí siendo Maite Garay, que dejó de existir para el blog, pero que me ha brindado grandes satisfacciones y dejado bonitos recuerdos. Les brindo un saludo a todos. Muchas Gracias por leerme."

por Maite Garay.

(Este comentario es un extracto de mis artículos literarios recopilados en
"Simbiosis de Artes") ©Purificación Ávila.



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sábado, 11 de febrero de 2006

EL ESCENARIO DEL MUNDO.


Mis días de metro

Escenario: cualquier metro del mundo. Escaleras mecánicas que suben y bajan cruzando vidas. Repletos de personas silenciosas y abstraídas, jóvenes y mayores, locos y poetas.
Un mundo subterráneo de autómatas con prisa, donde se estanca la historia que cada cual esconde en su interior, vidas fraguadas en años de dolor y risas.

Gente pululando por los andenes del metro, las mujeres agarradas a sus bolsos llenos de las
únicas pertenencias que las independizan o esclavizan de sus hogares; jóvenes siempre con sus móviles apretados a los auriculares de sus orejas, extasiados -libros a la bartola-, mirada fragosa y ardor de juventud por resarcir.

Un mundo de "abajo" que también se vislumbra en la superficie. Cada cual a su batalla, como muñecos autómatas que ascienden y descienden de un mundo al otro. El metro es el nexo de ambas historias de esas miradas entrecruzadas desde escalera a escalera, y la superficie donde el populacho corre, se roza con todos, pero donde nadie se disculpa porque ni siquiera se miran.

El cielo o el infierno podrían estar en ambos escenarios. Lo único que no cambia son nuestras historias, y nuestros semblantes.
Cuando llegamos a casa, nos transformamos... Somos los hijos buenos o malos, el cónyuge maltratador, infiel o cariñoso, los padres incordiosos o los abuelos con alzheimer u octogenarios sanos de cuerpo y mente. Una casa, una ventana, un mundo detrás de cada puerta de esas viviendas, varias historias que contar, y fuera, el mundo entero a los pies: sublime, alterado, loco, fantasioso, stresante, como queramos.

Pero el mundo lo hacemos nosotros, con nuestras vidas y el papel que nos toca jugar en ellas. En fin, la vida que nos lleva y nos trae por los andenes del destino...


(Estas líneas son un extracto del relato:"Escenarios del Mundo")
09/02/06

RETRATO DE UNA SOLEDAD




"... La casa vacía, la soledad
perpetua entre el buillicio del gentío por las calles, el sonido apagado del silencio de la noche, el rumor de mi corazón mientras me acuno para dormir... La soledad me busca y yo me dejo encontrar...

(Estas líneas están extraídas de mi libro Ultimas Soledades, relato titulado "Retrato de una soledad")


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viernes, 3 de febrero de 2006


¿QUÉ NOS HA DEPARADO DIOS?

Hoy, 3 de febrero de 2006, la Western Union ha declarado el fin de la vida del telégrafo.



El invento, que ha permanecido vigente ciento sesenta y dos años desde su creación, muere hoy tras una agonía lenta pero previsible. El mal que lo ha aquejado han sido las nuevas tecnologías, y ha sido a través de un correo electrónico, precisamente, la forma escogida por la empresa que lo creó para dar a conocer la esquela de su muerte al mundo entero. Las comunicaciones están de luto.

Fué un 24 de mayo de 1844 cuando se enviaron los primeros tañidos cortos y largos que servían "mágicamente" como forma de enviarse mensajes. Representó la primera forma moderna para una tecnología de las comunicaciones que daba sus primeros pasos, viajando a velocidades inconcebibles para el entendimiento de la mayoría. Magias como la luz eléctrica y el teléfono, le seguirían poco después. Su perfeccionista Tomas Edison, que no su inventor -un tal Samuel F.B. Morse- se preguntaron ¿Qué nos ha deparado Dios?

Ciento sesenta y dos años después, se sigue cuestionando la existencia de Dios, pero el telégrafo ha dado sus últimos estertores de vida. Hoy, año 2006 d.c. ya no nos preguntamos lo mismo sobre las nuevas tecnologías. La carrera que se comenzó a mediados del siglo XIX parece no tener freno, ¿se pregunta alguien ya sobre lo imprevisible?

Juan Ramón Jiménez recibió la noticia de que había ganado el Premio Nobel a través del ingenioso método, rápido y seguro. El Titanic envió sus últimos "SOS" a través del telégrafo; en el pueblo de mis ancestros el pueblo recurría a la figura del telegrafista para enviar noticias a sus familiares emigrados. Era un señor respetado, con un sueldo que le dió para montar un pequeño negocio, un hombre moderno que también pasaba las bobinas de las películas todos los fines de semana en el Cine, con una precisión y un pulso tan eficientes como cuando accionaba el pulsador que emitía los impulsos a la línea telegráfica. Murió hace años. No creo que le hubiera gustado ver la muerte del telégrafo. Como tampoco que desapareciera de repente el Cine para dar paso a un invento más innovador, cosa por el momento no predecible. ¿O sí, dado los avances vertiginosos a que nos vemos abocados por obra y gracia de la mente humana?

Una vez más, desde los inicios de la escritura hace miles de años, el hombre da muestras de su inteligencia. Nos comunicamos de todos los modos posibles, pero no hemos aprendido a usar la palabra oral para remediar o prevenir las guerras.

(Extracto de mis relatos cortos "Qué nos ha deparado Dios?")

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-ALICIA ROSELL, 2006-

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