"Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera"(Neruda)

domingo, 28 de enero de 2007

LA ORGÍA PERPETUA



La orgía perpetua




Colección:
Biblioteca Mario Vargas Llosa
Género: Ensayo/memorias
Precio: 19.50 €
Mario Vargas Llosa

«Hacía años que ninguna novela vampirizaba tan rápidamente mi atención, abolía así el contorno físico y me sumergía tan hondo en su materia.» Mario Vargas LLosa.



En este brillante ensayo, Mario Vargas Llosa analiza una de las novelas que han marcado su carrera como escritor: Madame Bovary, de Gustave Flaubert, considerado el fundador de la novela moderna y uno de los maestros indiscutibles de todos los narradores posteriores.

La pesquisa del narrador peruano tantea tres diferentes vías de aproximación al texto flaubertiano: en una primera parte, de tono autobiográfico, Vargas Llosa se retrata a sí mismo como lector enfervorizado y pasional. La segunda parte es un análisis exhaustivo de Madame Bovary, cómo es y lo que significa una obra en la que se combinan con pericia la rebeldía, la violencia, el melodrama y el sexo. En la tercera parte se rastrea la relación de la obra de Flaubert con la historia y el desarrollo del género más representativo de la literatura moderna: la novela.

Mario Vargas Llosa resulta tan solvente en su faceta de crítico literario como lo es en su oficio de narrador. Del encuentro de una inteligencia narrativa como la del novelista peruano con la obra más importante de uno de los autores esenciales de la literatura universal nace un ensayo que vale por todo un curso de literatura.
La orgía perpetua


Fuente:
Editorial Alfaguara

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viernes, 26 de enero de 2007

Ryszard Kapuscinski : "Muerte de un periodista"



El escritor polaco estaba considerado como un maestro de reporteros y un referente ineludible en el periodismo mundial.




por Purificació
n Ávila.

Varsovia, 24 de enero de 2006.

Dos días antes había tenido un libro suyo entre mis manos. Me atrajo el título. Un día después lo vi en cierta web y pensé comprarlo. Me seguía atrayendo el título. Entonces poco sabía de este escritor y periodista. Se llamaba Ryzsard Kapuściński. Leí que había fallecido. En mi ordenador refulgía su extraño nombre. Sucedía el mismo día en que lo conocía: era un autor nuevo para mí y descubrí que era suya la obra que había tenido ante mis ojos. Una aciaga casualidad evitó que creciera mi inquietud por ese libro que hojeé y pasé a lamentar la pérdida de su autor.

Supe que había fallecido en Varsovia a la temprana edad, sí, temprana -digo bien-, de 75 años. Les cuento que quien había sido destacado periodista y escritor había realizado su último viaje al quirófano de un hospital. Tenía que ser intervenido en un desesperado intento por salvar su vida, una vez más, un día más con vida... pero esta vez no podría narrar su aventura a pesar de estar en primera persona, al pie de la noticia, como estuvo toda su vida.

Leí que nació en Pinsk allá por 1932, muy cerca de aquélla Polonia que ahora ha pasado a llamarse Bielorrusia, y que había cursado estudios de Historia en la Universidad de Varsovia de donde salió licenciado el mismo año en que yo nacía. Que mientras esta escritora en ciernes les narra una crónica que titula "Muerte de un periodista", Richard, es como suena pronunciado su nombre, el día de su fallecimiento -que coincidía con el mismo año que yo nacía-, se estrenaba como escritor con la publicación de The Polish Bush. No es un símil caprichoso éste, y es que las casualidades a veces tienen su razón de ser, o de no ser.

Ahora sé que todavía le sobraba tiempo para compaginar su actividad periodística con la literaria. Que Ryszard Kapuściński siempre estuvo muy bien considerado entre sus compañeros reporteros del mundo, e incluso en la sinopsis de la novela que aquí plasmo con estilo ignoto para mejor ilustrar este homenaje personal, era, es y seguirá siendo, un referente en el mundo del periodismo: porque supo aunar la literatura de viajes con la mente ágil de la que está dotado todo escritor que cultiva el género del periodismo. Porque fue testigo presencial de las convulsiones que llevaron a la progresiva descolonización de África y lo plasmó en su libro más conocido, Ébano. Escribió otras obras: Un día más con vida, sobre la revolución en Angola. La guerra del fútbol, donde logra descubrirnos algunos conflictos de Iberoamérica... todo esto lo leía hace dos días, pero fue su último libro Viajes con Heródoto, en el que recrea sus primeros viajes acompañado únicamente por la Historia del mítico historiador griego, el que reclamó toda mi atención, primero en una librería y luego en una web. Cuando saltó la noticia de su muerte también supe que siempre había sido considerado el primer reportero de Occidente. ¿Dónde estaba yo para no saber nada de él? Lo conocí el día en que murió, y su libro lo leeré porque mi intuición así me lo dicta.

A modo de sinopsis: "Viajes con Heródoto" es una simbiosis de géneros donde se compaginan relatos, textos de tinte autobiográfico, crónicas de viajes y reportajes periodísticos. Simbiosis que depara en una desviación de caminos. El autor nos narra en esta obra los episodios de sus visitas a la India, Egipto, Congo, Argelia, Irán, Sudán, Senegal o China. Desde que sale en 1956 de su Polonia gris con destino a la India, Ryszard Kapuściński llevaría siempre consigo el libro que cambiaría su vida: Heródoto de Halicarnaso que fue el primer autor que documentó la diversidad del mundo a través del proceso de observación directa: es decir, quien puede ser considerado el padre del periodismo moderno o reportaje. La mirada de un griego de la antigüedad manifestando la misma curiosidad por su entorno que la de un polaco de nuestra época.

Lo curioso de este libro es la propuesta incesante que el autor nos hace de viajes que traspasan las fronteras del tiempo: Lao Tse convive con Louis Amstrong, los refugiados de la guerra del Congo con el ejército persa, derrotado en Salamina... ¡Y el oráculo de Delfos con el Teherán de 1979!

Kapuscinski recibió numerosos premios y nombramientos: Doctor honoris causa por la Universidad de Silesia (1997), premio Alfred Jurzykowski (1994), premio Hansischer Goethe (1998), premio Imegna (2000), el Pen Club polaco (1989), el premio Príncipe de Asturias de las Comunicaciones y las Humanidades (2003) y el V Premio de Periodismo Miguel Gil Moreno (2006). Su nombre sonaba con insistencia desde 2005 como candidato al premio Nobel de Literatura. Sólo un milagro podría conseguir que se le concediera a título póstumo".

Corría 1962 cuando se publicó su primer libro, The Polish Bush. Un hombre de naturaleza inquieta removería los cimientos de la profesión periodística a partir de esta fecha. Personalmente, y aunque suene extraño, hacerme eco de esta noticia me sirvió para conocerlo y profundizar en su vida y obras. Pero así es la vida. Un viaje sin retorno donde la muerte imprime la última palabra de cualquier reportero y su reportaje.

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“Ser periodista implica sacrificar la vida misma. Es un oficio que conduce a la soledad, que afecta a la salud. Es como la vida del misionero, que también visita otros pueblos y trata de entenderlos”. (Lapidarium)

"Periodista es ser humano. Periodista es el hombre que es curioso por nacimiento. Puede ser provechoso o peligroso, depende cómo ejerza"

“Para escribir una cuartilla necesito haber leído antes por lo menos 100”.

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-Más reflexiones de Kapunscinski, Aquí-


El periodista y su poesía.-

Bloc de notas (1986)

Gente en la parada del autobús
en la calle Wolska
Pobreza
pobreza
al caer la noche
pobreza borracha.

Por qué
El mundo
Pasó volando a mi lado
Tan de prisa

No se dejó retener
Acercársele
Tratar de tú

Lanzado a la carrera
Un punto que se desvanece
En fuego y humo.



Las portadas de 'Viajes de Heródoto' pertenecen a la edición de 'Círculo de Lectores' -la de arriba- y a la de 'Anagrama' -la inferior-. Dos muy buenas ediciones a mi modo de ver.


©Purificación Ávila.© 26 de enero de 2006.

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jueves, 25 de enero de 2007

NUEVO TEXTO EN MI BLOG DE UNA ESCRITORA: "Reescribir una novela"




Sierra de Fuentes - J.C. Rubio Masa

Arquitectura popular extremeña


-Novela, primeros extractos-


[...]Es bien sabido por todos que el referido extraño lugar lleva el apelativo del demonio, pero aún resta saber si tal nombre alude a la vegetación o corrobora la teoría de quienes atribuyen al terreno efectos diabólicos para quienes se adentran en esa tierra inhóspita. Verdad o falacia, el mencionado lugar aún sigue causando escalofríos al ser referido entre sus gentes.

Mi prima, que ignoraba mi interés por todo lo referente al pueblo, me dio versiones y datos diferentes para cierta historia que cambió el rumbo de las vidas de algunos de los miembros de nuestra familia[...]

-Querido primo, será mejor que te cuestiones primero las preguntas y luego busques las respuestas -sentí ganas de asesinarla, pero Rosa siempre ha sido mi puente hacia el pasado, una vía rara pero hábil; como un pasaporte sin fecha de regreso que me ha facilitado siempre las investigaciones para mis novelas. Rosa vive en Barcelona, pero el puente aéreo nos ha solucionado muchos problemas durante los últimos años. Y cuando no ha sido así, el teléfono estaba ahí para acortar cualquier distancia ingrata.

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Tengo mucha labor indagatoria que realizar y demasiados papeles que leer, pero intuyo que esta casa en la que habito por designios del azar, aun con toda su carga de décadas a cuestas, puede ayudarme a desentrañar el presunto misterio [...]


Seguir leyendo Aquí [...] Deje su comentario en "Retahílas literarias"


Foto dcha: Ventana de 'Espino de la Orbada' (Salamanca)


NOTA: Pasajes de mi novela cuyo título tengo a bien reservarme. Todos los derechos reservados.©



©Purificación Ávila.

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miércoles, 24 de enero de 2007

"ESCRIBIR NO ES CONOCER, SINO RECONOCER"

REPORTAJE

"La vida es un mal novelista"


Javier Marías- RICARDO GUTIÉRREZ


"Quizás escribo porque escribir es una forma de pensar que no tiene rival, una forma muy activa de pensar", dice Javier Marías en una de sus respuestas a la larga entrevista de la serie Writers at Work que acaba de publicar, en su número de invierno de 2007, la revista The Paris Review. Para cualquier escritor, y más si no es anglosajón, sumarse a la lista de autores que han sido entrevistados por esta prestigiosa revista literaria significa entrar a formar parte del parnaso. Es difícil escapar a la importancia de este acontecimiento, porque supone para el novelista español formar parte de una lista en la que se encuentran William Faulkner y T. S. Eliot, Jack Kerouac y Saul Bellow, Truman Capote, Raymond Carver y Richard Ford, Martin Amis y Julian Barnes, así como Boris Pasternak, Vladimir Nabokov, Italo Calvino, Milan Kundera y Marguerite Yourcenar, entre otros autores de otras nacionalidades y culturas.

* De Plimpton a Gurevitch

"Las entrevistas de la serie son un género en sí mismas", dijo de ellas el poeta John Ashbery, "y nos acercan a la comprensión del genio". Mientras que Salman Rushdie ha afirmado: "Estoy fascinado por ellas desde que tengo memoria, tratan singularmente del cómo de la literatura". También Dave Eggers las ha elogiado recientemente. Las primeras se publicaron en los años cincuenta. Agrupadas en volúmenes, constituyen materia prima de estudio por parte de las facultades de filología y talleres de escritura creativa, especialmente en la órbita del mundo anglosajón.

Aparte del premio Nobel Camilo José Cela, es la primera vez que un escritor nacido en España obtiene semejante honor, aunque The Paris Review ya había entrevistado a un amplio grupo de autores latinoamericanos, desde Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, hasta Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante y Manuel Puig. Se trata en todos los casos, al igual que en el de Javier Marías, de textos larguísimos, que ocupan treinta y tantas páginas de la revista.

El tono es de conversación, y los temas pasan cerca de lo personal para, inmediatamente, centrarse en la cocina literaria y abundar en asuntos relativos a las técnicas de composición, preferencias y visión que de la literatura tiene cada autor entrevistado [...]

De Plimpton a Gurevitch ___Seguir leyendo aquí.


Fuente: EL PAIS.COM- Cultura

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lunes, 22 de enero de 2007

DON QUIJOTE: ¿HÉROE MODERNO O ANTIHÉROE?

"AL CUMPLIRSE HOY EL PRIMER AÑO DE ANDADURA DE MI BLOG "VIVIR POR Y PARA ESCRIBIR", ES MI DESEO COMPARTIR CON TODOS USTEDES ESTE TEXTO EN HOMENAJE A LA NOVELA Y EL AUTOR MÁS IMPORTANTES DEL IDIOMA CASTELLANO. ESPERO QUE DISFRUTEN EL TEXTO QUE LES DEJO TANTO COMO YO" (Purificación Ávila).


"A propósito del IV centenario de la publicación cervantina, su actualidad pareció ratificarse en la dinámica de nuevos y crecientes lectores. Según la autora, la obra mantiene ese contacto porque dichas generaciones encuentran en las relaciones disonantes y desgarradoras del personaje con su entorno, una historia cotidiana". Autora: María del Rosario Aguilar Perdomo*




Gustav Doré, uno de los más famosos ilustradores de El Quijote, perfiló con sus trazos la animadversión del hidalgo hacia los molinos de viento.

Jean Canavaggio, uno de los biógrafos más prestigiosos de Cervantes, ha señalado que si la aventura de don Quijote todavía nos fascina -y tal vez ahora más que nunca, prueba de ello es que, al menos en Colombia, la edición preparada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, y dirigida por Francisco Rico, se ha convertido en el libro más vendido desde diciembre-, se de-be al gesto que resume la obra: "ese doble movimiento que hace que cuan más se afane el héroe por enfrentarse con el mundo, más se oculta y resiste éste, acrecentando la distancia, trágica y cómica a la vez, entre lo real y su representación"1.

Ese doble matiz del texto cervantino, al que alude el crítico francés y que señala lo trágico que puede ser un hombre viejo que aspira a imponer en el mundo la utopía de la Edad de Oro a partir de sus lecturas, y lo cómico que resulta ese intento en la Edad de Hierro, es, probablemente, uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los lectores del Quijote desde su publicación en 1605. De hecho, los primeros lectores, contemporáneos de Cervantes, asumieron que la que sería posteriormente consagrada como obra maestra de la literatura universal era básicamente un texto que inducía a la risa y subrayaron su carácter cómico. No otro parecía ser uno de los objetivos que Cervantes quería al-canzar con ese hidalgo enloquecido por las lecturas de los libros de caballerías cuando declara en el prólogo que el libro debe procurar que el melancólico se mueva a risa y el risueño la acreciente2.

Pero, en interpretaciones posteriores, particularmente a partir de los románticos alemanes, se insistió en una lectura trascendental, filosófica y simbólica, que llamaba la atención sobre el carácter trágico del personaje. Federico Schlegel vio en don Quijote un personaje romántico. A.W. Schlegel hizo una interpretación simbólica de los protagonistas, como encarnación de la poesía y la prosa de la vida. Schelling concibió la obra cervantina como una antinomia entre lo ideal y lo real. Es decir, a partir del siglo XIX, y a diferencia de los lectores del XVII, se insistió en el carácter serio de la obra. Dicha interpretación influyó de manera decisiva en los acercamientos que los intelectuales de la Generación del 98 hicieron del Quijote y ésta es la que ha persistido en la sensibilidad y el pensamiento contemporáneos.

Portada de la primera edición de El Quijote, publicada en 1605 por la imprenta madrileña Juan de la Cuesta.

La obra de Cervantes, por supuesto, nos conduce por ese camino de doble vía en el que se mezclan lo cómico y lo serio, y por eso las valoraciones del Quijote han trasegado por esos senderos3.

Esa doble emoción de risa y congoja, que suscita que el lector se ría y disfrute con cada locura del personaje y que, a la vez, llore y se compadezca de sus derrotas, lo hace un texto perdurable y entrañable, tanto, que no se ha dejado de profundizar en él desde hace 400 años.

El héroe fracasado

Sin embargo, ¿cuál es la causa de que el Quijote siga siendo un texto vigente y moderno ahora, cuando estamos celebrando el IV centenario de su publicación? A mi modo de ver, la respuesta se encuentra en el personaje del ingenioso hidalgo. Por supuesto, esta perspectiva no pretende restarle importancia a los demás elementos que hacen del texto cervantino una obra revolucionaria desde el punto de vista literario y humano; por ejemplo, el perfecto equilibrio que se encuentra entre la reflexión, la enseñanza y el entretenimiento, que era una de las preocupaciones fundamentales de las teorías estéticas del Renacimiento; o el manejo del lenguaje, la disposición temporal y el empleo de una voz narradora ficticia -Cide Hamete Benegeli-.

No podemos olvidarnos tampoco de la tradición carnavalesca que se encuentra detrás de muchos de sus pasajes, particularmente de la segunda parte; o del manejo del concepto de la libertad, que ha llevado a plantear a distintos críticos -el poeta Luis Rosales y el novelista Mario Vargas Llosa, entre otros- que el texto cervantino es una poética de la libertad. Sorprendentes son también los discursos y actuaciones emancipatorias de las mujeres como la pastora Marcela, Dorotea o Altisidora, o los lectores que son incapaces de diferenciar entre ficción y realidad. Todos estos dispositivos ficcionales, al conjugarse en el entramado narrativo, hacen del Quijote la primera gran novela universal, como se refiere a ella Georges Lukács en su Teoría de la novela, y, por tanto, deben ser tenidos en cuenta para su justa valoración.

El autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha solía presentarse de manera indirecta, tal como lo hiciera con el pseudónimo de Cide Hamete Benengeli en su obra cumbre.

No obstante, el eje fundamental de la obra es ese héroe dibujado por Cervantes. Alonso Quijano es un hidalgo pobre, que raya los 50 años, al que se le ha "secado el cerebro" por la lectura de las hazañas relatadas en los textos caballerescos publicados durante el siglo XVI. A partir de su dcisión de convertirse en caballero andante, para emular los hechos de Amadís de Gaula y otros valientes caballeros, don Quijote va a interpretar el mundo como si de un libro de caballerías se tratara: los molinos se van a convertir en gigantes, a pesar de la insistencia de su escudero en que no lo son; de igual manera, para el hidalgo las ventas serán castillos, mujeres de dudosa conducta como Maritornes se convertirán en hermosas doncellas que pretenden seducirlo a la luz de la luna; y otra serie de episodios en los cuales hay una refracción en la mirada quijotesca de la realidad.

Y esto ocurre no solo porque Alonso Quijano está loco, sino porque de esta forma puede dar soporte a sus ilusiones y convertirse en don Quijote. Y es que la única manera de que el personaje pueda desprenderse de sus orígenes es mediante un acto de voluntad que le permite revivir la caballería andante y forjarse una identidad propia. Esa identidad que produce risas y burlas entre propios y ajenos (y también entre los lectores), y que paradójicamente se reafirma en sus fracasos, traslada al personaje de un mundo prosaico a un espacio poético en el que todavía son posibles los ideales de justicia y libertad.

Don Quijote está en constante conflicto con el mundo que le rodea, porque no encaja en él, está en contradicción con unos Tiempos Modernos que no se ajustan a su manera de interpretar y sentir la realidad. En este aspecto crucial, se cifra la novela moderna, se establecen sus primeros cimientos. Porque la relación de don Quijote con su entorno es disonante, desgarradora, y por eso su aventura es un continuo movimiento en búsqueda de sí mismo en un mundo del que los dioses han desaparecido. ¿Qué más podría ser más afín a la condición de los hombres a comienzos del tercer milenio? ¿Qué metáfora más bella de un mundo irremediablemente perdido y de un hombre que se sobrepone a su propia condición y continuo fracaso? En esencia, este aspecto hace que esta gran novela, española y universal, sea un texto vivo, que todavía tiene mucho qué decirnos sobre la condición humana, y que lo hace plenamente vigente en los 400 años de su publicación.

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* Profesora del Departamento de Literatura de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.

1 Canavaggio, Jean, Cervantes entre vida y creación, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 2000, p. 93.

2 Cito por la reciente edición preparada por Francisco Rico para conmemorar el IV Centenario, Brasil, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, Alfaguara, 2004, p. 14

3 Así lo han señalado entre otros: Rico, Francisco Breve biblioteca de autores españoles, Barcelona, Seix Barral, 1988, y Montero Reguera, José El Quijote y la crítica contemporánea, Madrid, Centro de Estudios Cervantinos, 1997.

Fuente: Universidad de Colombia.


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lunes, 15 de enero de 2007

"QUIERO SER ESCRITOR", Julie De Grandy (Hay 13 comentarios)



por Purificación Ávila

14/enero/2006

Hace tiempo que quiero recomendar este libro a todos los que se inician en el fascinante mundo de la creación literaria y desean ser escritores. Su título no deja dudas con respecto a lo que trata en sus páginas. "Quiero ser escritor" es un libro necesario desde mi punto de vista y desde el de mucha gente que lo conocía antes que servidora les escribiera esta reseña, es por ello que intercalo y amplío mis opiniones con la sinopsis de la obra. Aunque su primera edición es de mayo de 2005 y su coste de quince euros pueda parecernos caro para sus 192 páginas, esta obra sigue ocupando los primeros puestos de venta entre los libros de estilo. Y es que, la brevedad no está reñida con la calidad de su contenido y mucho menos con el precio.

"Quiero ser escritor es un título raro para un libro, dice la sinopsis. De hecho, es una frase extraña en cualquier ámbito, al punto de que Julie asegura no haberla escuchado nunca de labios de un niño, no obstante esa otra, mucho más frecuente y celebrada (y sobre cuyo origen convendría preguntarse), según la cual la vida de una persona no está completa hasta que tenga un hijo, plante un árbol... y escriba un libro".

Para mí, amigos lectores, no es rara la frase que da título a la obra, sino tan certera que no se presta a dudas. Por tanto, no podría haber sido mejor la elección. En cuanto a la famosa frase de la terna de acciones que todas las personas deberíamos realizar en nuestras vidas no sabría qué decirles, excepto que la que suscribe ya cumplió con las tres, pero no por ello siente que su vida esté completa.

Son tantos los libros de estilo que ocupan las baldas de las librerías y nuestras bibliotecas, -yo misma soy una devoradora de este género- que en ocasiones pensamos que tenemos suficiente con los volúmenes que tenemos. Pues fíjense que yo pienso que nunca es bastante. Cuento por más de una docena los que entran y salen de mis estanterías para, de forma recurrente, realizar mis consultas y relecturas. No en vano los autores de estos libros son escritores que ya superaron la dura prueba de escribir y publicar. Gracias a ellos disponemos de los conocimientos de que les proveyó la experiencia y brillan en sus páginas incitándonos a seguir en la batalla. He tenido alguno de cabecera, como "Escribir", de Enrique Páez, entre otros. Hoy me quedo con el de la cubana Julie de Grandy, y sé que no se arrepentirán si aceptan la recomendación.

"Lo cierto es que el oficio de escritor es extraño en sí mismo: los escritores (y las escritoras) no tienen vacaciones, no dejan de trabajar ningún día, pero con frecuencia se los considera unos vividores, y así, aunque gozan de un misterioso prestigio, casi nadie respeta verdaderamente su trabajo; nunca ganan el dinero suficiente para vivir muy bien, pero muestran una dedicación y un entusiasmo sólo comparables al de otros artistas... En efecto, son raros. Y necesarios".

Totalmente de acuerdo, les aseguro que de otra forma no se puede ser escritor. El escritor lo es siempre, no tiene domingos ni fiestas que guardar, siempre está frente al teclado o leyendo y pergeñando tramas de novelas, relatos o poemas. Servidora no cree que los escritores se hagan solo por el mero hecho de aprender a fuerza de "querer es poder". Frase ésta que puede llevarnos a diferentes conclusiones, y de la cual tan sólo me queda una constancia: se puede llegar a ser escritor aprendiendo, pero el escritor nace, se hace y rehace a lo largo de su vida, Y sólo si tiene el talento innato que lo puede distinguir del resto de los escritores que se quieren dedicar a la profesión por placer y no por vocación, despuntará por sus méritos.

En esta carrera de fondo, la meta se vislumbra tan lejana aunque nos visualicemos recibiendo galardones, haciendo presentaciones o dando conferencias, que mejor seamos sensatos y no pensemos que por el simple hecho de desearlo todo estará resuelto. El trabajo que nos espera es tan duro que mejor concentremos nuestras fuerzas en pos de conseguir escribir más y mejor.

"Este es el motivo que impulsó a Julie de Grandy a preparar esta joya, este manual imprescindible para que todo aquel que se siente o sufre la necesidad imparable de contar historias, encauce esa extraña vocación para que se forme, para que no se desanime ni se sienta solo y para que aprenda trucos, estrategias y métodos de trabajo".

El calificativo de extraña vocación no me parece adecuado cuando trato en estas líneas de hablarles desde la pasión vocacional, porque yo la calificaría de maravillosa, nunca de extraña. Sí me parece bien que el libro nos sirva de autoayuda, puesto que el desánimo es continuo entre nosotros los escritores, de eso les doy fe. Mucho mejor es que, además nos enseñe sistemas de trabajo. O mejor aún, para que usted se discipline, escuche y dialogue con su vocación, invite a su inspiración o las musas, -como gusten- a tomar la palabra y deslizar los dedos sobre el teclado o el cuaderno y dejar fluir los ríos de emoción que supone la creación literaria cuando se sientan escritores ante el folio en blanco.

Julie de Grandy dedica este libro a todas las personas que caminan solitarios por las sendas oscuras de la creación y nos invita a recoger una merecida cosecha tras una siembra nunca exenta de trabajo y perseverancia. Porque quien no esté dispuesto a perderse su programa preferido o no salir un día, dos o los que sean precisos en beneficio de la literatura, ya puede ir pensando en dedicarse a otra cosa. Escribir es bonito pero muy duro. Julie de Grandy nos intenta facilitar la labor. Leerla puede abrirle los ojos a quienes todavía se sienten perdidos en dicho camino.

Suerte a todos, y a escribir, como nos dice Vargas Llosa desde 'Cartas a un joven novelista'. Es el punto de salida irremediable para alcanzar nuestras metas. Que la lectura les sea placentera y le saquen provecho.


Descarga de capítulos del libro en pdf. haciendo click sobre el enlace.


©Purificación Ávila.


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BUSCADOR CULTURAL DE DOSDOCE



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La revista dosdoce.com me ha dado a conocer este nuevo sistema de agregar y buscar blogs. Como supongo que para sus editores la difusión es importante, les transcribo la noticia que me llegó vía email. Por si no la han recibido o no la conocen aún, les animo a que lean y den su opinión.

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Nuevo agregador y buscador cultural


Cumplimos en 2007 nuestro tercer aniversario en la Red, y para celebrarlo hemos creado dos nuevas herramientas que esperamos sean útiles para nuestros lectores.


Buscador Cultural

Internet se está haciendo cada día más grande, muchos sitios culturales pasan desapercibidos por los buscadores generalistas.
Para facilitar la búsqueda de contenidos culturales de interés, hemos creado un buscador cultural que rastrea los contenidos publicado en más de 150 blogs literarios y medios digitales que habitualmente publican reseñas de libros o elaboran artículos de opinión y estudios sobre temas relacionados con el sector del libro. Paralelamente, este buscador identificará todos los contenidos publicados en los sitios web de más de 3.000 editoriales y librerías independientes de toda España.

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El próximo 23 de enero a las 10:30 presentamos en el Centro Conde Duque un Agregador Cultural con los 50 principales blogs que publican reseñas de libros o elaboran artículos sobre temas relacionados con el sector cultural. Entrada libre, aforo limitado.

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domingo, 14 de enero de 2007

"BIBLIOMANÍA"

Ilustración antigua de las novelas de Charles Dickens


"BIBLIOMANÍA"


A veces uno quiere jugar a hacerse el memorioso y la memoria se venga jugándonos una mala pasada. Tal es el caso del presente artículo. No es en "El libro de arena" donde Borges concibe un libro de infinitas páginas, sino, como habrá íntimamente corregido el lector, en "La Biblioteca de Babel". En "El libro de arena", a decir verdad, y renunciando a la memoria, las páginas, dispuestas en enumerado desorden, se multiplican inagotablemente conforme se las lee. Cabe agregar que el hecho de que existan al menos dos libros perpetuos ha llevado a algunos autores a suponer que puedan existir más, cuyo número sería pensablemente infinito. (El autor: Salomón Derreza. 09 de enero de 2007)


-Guía de libros fabulosos-


Todo autor sueña con escribir un libro memorable, uno que resulte incólume al paso de las generaciones y los avatares literarios. Muy pocos son, empero, los que lo han logrado –quizás aquellos que no se atrevieron ni siquiera a soñarlo. Muchos más son los lectores ávidos de leer un libro inolvidable, un libro que los libere de una búsqueda, acaso inconsciente, en pos del libro definitivo, después del cual toda palabra escrita resulte prescindible. Para regozo de los últimos y escarnio de los primeros, propongo aquí una lista de los únicos libros que, por resultar prototípicos, satisfacen ambos anhelos. (Salomón Derreza)

El libro vacío

Existen numerosos ejemplos de libros publicados con todas las páginas en blanco. Entre ellos, vale la pena mencionar Los ensayos sobre el silencio, de Elbert Hubbard y Serpientes de Hawai: Guía completa, ilustrada y documentada de las especies exóticas originarias del quincuagésimo estado de la Unión, de V. Ralph Knight Jr., reimpreso en The Nothing Book (1974). El panfleto protestante de Robert Filliuo ¿Qué se precisa para perderse? y el célebre Todo lo que sé de las mujeres, de autor cobardemente anónimo y traducido a más de siete lenguas, merecen una mención aparte. Quizá resultara conveniente añadir a esta lista los tres libros más delgados del mundo, según Johannes Gross, a saber: el de la cocina israelí, el de las leyendas heroicas italianas y el del humor suizo. Todos ellos, sin embargo, fallan en el intento de alcanzar la perfección del vacío absoluto, pues no sólo llevan el título en la portada, sino que, en una de sus páginas, se encuentra asentado el pie de imprenta, que canónicamente prohíbe la reproducción total de la obra y, ¡ay, lo ilimitado de la vanidad humana!, También la parcial.

El libro asesino

En El nombre de la rosa, primera novela policíaca de carácter metafísico, ubicada en la Italia oscurantista, Umberto Eco engendra un libro que mata a quien lo lee. Las páginas de ese libro se encuentran impregnadas con un veneno letal y están tan resecas que el infortunado lector no tiene más remedio que humedecerse con la lengua la punta del dedo para poder ojearlo. De ese modo, cuantas más páginas lee, más rápida y atroz es su muerte. El libro en cuestión es el imaginario libro perdido de Aristóteles sobre la comedia, en el que, fabula Eco, la risa sería elevada al rango de don divino, un atributo que le permitiría al hombre trascender su bestialidad y acercarse a Dios.Jorge de Burgos, el monje responsable del envenenamiento de las páginas, contraargumenta, con irreprochable celo escolástico, que la risa es una de las expresiones más patéticas de la debilidad de la carne, más propia de un demonio que de Dios, y sostiene la lúgubre opinión de que la melancolía es el estado natural de las criaturas nacidas con el estigma congénito del pecado original. La vida humana, confabula, no sería otra cosa que un mero calvario destinado a expiar en abonos de sufrimiento esa culpa primordial y, por lo tanto, despoblada de gozos. Para respaldar su posición nos recuerda algo que los Evangelios no dejan de subrayar, aunque sea por omisión: que Jesús de Nazareth nunca rió.

El libro ilegible

En la contraportada del primer volumen de sus Escritos, Jacques Lacan, el trágico sicoanalista francés, advierte al incauto lector que los textos que componen esa obra fueron escritos para no ser leídos. De esta obra extraemos algunos ejemplos al azar. A propósito de “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, Lacan dice, en la titánica traducción del maestro Tomás Segovia: “Y por eso, sin haber tenido la necesidad, como tampoco, comprensiblemente, la ocasión de escuchar en las puertas del profesor Freud, irá derecho allí donde yace y se aloja lo que ese cuerpo está hecho para esconder, en alguna hermosa mitad por la que la mirada se desliza, o incluso en ese lugar llamado por los seductores del castillo de Santangelo en la inocente ilusión con que se aseguran de que con él tienen en su mano a la Ciudad” (Escritos i, p. 29). En otro pasaje leemos: “Interroguemos a ese gozo precario por estar suspendido en el Otro de un eco que sólo suscita a condición de abolirlo a medida que lo suscita, para alcanzar lo intolerable. ¿No nos parece finalmente exaltarse únicamente ante sí mismos a la manera de otra, horrible verdad? (Escritos ii, p. 751). Sabemos que Nora Joyce solía decir con tierna impaciencia a su marido: “Pero James, ¿por qué no escribes libros que la gente pueda leer?”, sólo que en el caso de Lacan, la inextricabilidad no es una mera cuestión de estilo, sino que deriva, con axiomático rigor, de postular que el inconsciente está estructurado como un lenguaje puro, de perfección matemática, razón por la cual el sentido del que solemos dotar a nuestras construcciones lingüísticas, aunque a veces fallemos (como, por ejemplo, en esta oración), sólo pueden corromperlo. Por esa razón, convoca Lacan, es necesario dirigirse a él en su propio lenguaje, libre de sentido. Los arduos textos lacanianos, diríamos, no es que no puedan leerse, sino que, muy por el contrario, sólo pueden leerse.

El libro perpetuo

En su narración “El libro de arena”, Borges concibe un libro cuya ubicua página central se desdobla en inacabables páginas, independientemente del sentido en que se lo lea. Esa imaginación tiene la virtud de servir de puente, infinito si se quiere, entre la física y la metafísica, ya que ese libro interminable es a la vez una ilustración palpable de la definición que da Einstein del universo; A saber, infinito pero no ilimitado y, además, una variante etérea de la célebre paradoja de Zenón sobre Aquiles y la tortuga; Con la singularidad de que en este caso no se trata de un atleta corriendo desaforadamente detrás del ecuánime reptil, sino de un lector condenado a ojear las inagotables páginas sin alcanzar jamás a pasar de la mitad, y ni siquiera llegar a ella. Pero quizá el mayor mérito del libro perpetuo de Borges sea que nos ayuda a dar una respuesta definitiva al cuestionario de Proust en lo que respecta al libro que llevaríamos a una isla desierta.

El libro absoluto

Cuenta la leyenda que cuando las huestes del califa Omar i llegaron a la Biblioteca de Alejandría, ya dos veces incendiada anteriormente, éste, antes de ordenar prenderle el fuego definitivo, profirió: “Si en los libros que están aquí consta algo diferente a lo que dice el Corán, entonces son heréticos y merecen ser destruidos; mas si dicen lo mismo, son superfluos y merecen asimismo ser quemados”. La misma lógica inquisidora fue seguida por aquellos que se dejaron inspirar por la Biblia, también conocida como Libro de los Libros; Nada hay de perverso en tal proceder, pues tanto los sacrificios como los crímenes cometidos en nombre de una Verdad irreprochable se encuentran ya contenidos en el axioma de un libro absoluto, y son, por así decirlo, un imperativo irresistible.

El libro imposible

Cuando, en 1903, Bertrand Russell escribió a Frege para comunicarle que su noción de conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos, de la cual su catálogo de todos los catálogos que no se incluyen a sí mismos era una ilustración, resultaba contradictoria, desencadenó una crisis filosófica de la que la lógica, y con ella el pensamiento todo, todavía no ha logrado recuperarse (hay quienes, poco a poco, van perdiendo la esperanza de que algún día lo haga). El razonamiento de Russell partía de considerar que, antaño, cuando los volúmenes de una biblioteca todavía obraban en un catálogo, había dos clases de catálogo, en los que, de acuerdo al prurito del bibliotecario, a) sólo constaban los libros de la biblioteca, y b) constaba, además, el catálogo mismo. A la sazón, Russell propone inventariar los catálogos de todas las bibliotecas del mundo en los que sólo se encuentran los libros pero no los catálogos que los compendian. Se trata de un grupo de catálogos elaborados por bibliotecarios poco concienzudos, a los que les falta uno de los volúmenes que reposan en los anaqueles de la biblioteca –el catálogo mismo. Russell se deleita preguntando si ese catálogo de todos los catálogos incompletos también obraría en su listado. Si se lo incluye, colige, entonces deja de ser incompleto porque se contiene a sí mismo y, por lo tanto, no debe ser inventariado. Pero si no lo incluimos, entonces es uno de esos catálogos deficitarios que, de acuerdo a la definición, debe ser incluido. Ahora, si se lo incluye... etc. Ese círculo vicioso, típico de las paradojas auto-referenciales, da por resultado que ese catálogo de catálogos que no se incluyen a sí mismos sea un libro imposible en sentido formal, ya que la definición lógica de la imposibilidad reza: A^ ~ A, es decir, A es y no es. Con la formulación del teorema de Gödel, por la que su autor debió pagar el caro precio de la locura, quedó para siempre demostrado que la contradicción, es decir, lo imposible, es íntima parte de la verdad (Wittgenstein, en sus Observaciones filosóficas, intuye que una afirmación imposible, por ejemplo: “Llueve y no llueve”, contiene el mayor grado de verdad y es, por lo tanto, todopoderosa). Hay otros libros que podrían considerarse asimismo imposibles, como The mind´s I, de Douglas Richard Hofstadter y Daniel Dennett, cuyo subtítulo reza O por qué usted no podrá seguir siendo el mismo si no lee este libro; O Márgenes de la filosofía, de Jacques Derrida, cuyas notas a pie de página afirman lo contrario de lo que se afirma en el cuerpo del texto, y, a veces, malévolamente, también lo mismo. A esa serie podría añadirse también Tres pruebas de la existencia de Dios, seguidas de dos refutaciones y un empate, así como el “Manual del perfecto autodidacta”, que aún quedan por escribir.

Existen otros libros paradigmáticos, como, por ejemplo, el libro agujereado de la película Lucía y el sexo, el libro relativista, que Lawrence Durrell nos brinda en El cuarteto de Alejandría, o el libro de Möbius, que Michael Ende perpetrara al escribir, a dos tintas, La historia interminable. Y, por supuesto el libro definitivo, a saber, la Guía de libros fabulosos, de próxima aparición. ~

Salomón Derrreza. ~.

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sábado, 13 de enero de 2007

"USTED, ¿COMO QUÉ ESCRITOR QUIERE SER?"


"Usted, ¿como qué escritor quiere ser?"

JORDI COSTA

"Escritores y artistas abren el Hotel Kafka, un nuevo centro en Madrid para aprender a crear"

Con la intención de establecer un heterodoxo espacio para la docencia y un cálido punto de encuentro para mentes inquietas, un grupo de artistas y escritores ha abierto las puertas de Hotel Kafka, un singular oasis situado en el número 104 de la madrileña calle de Hortaleza, en el mismo edificio donde el autor de Fortunata y Jacinta fundó su editorial propia -Obras de Pérez Galdós- en 1897.

Hotel Kafka, que inició sus actividades a mediados de octubre, se postula como ambiciosa alternativa a los cada vez más numerosos talleres de escritura literaria, pero su declaración de intenciones invita a la exploración de muchos otros caminos dentro de lo que ellos denominan el laberinto de la creación: el cómic, la fotografía, el guión de cine y televisión y el arte y la creación publicitaria también tienen su presencia en su oferta de cursos [...]


Continuar leyendo en el enlace donde ha sido publicado originalmente en la edición impresa de El País (sección Cultura)

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jueves, 11 de enero de 2007

MUERE JEAN PIERRE VERNANT



El filósofo e historiador francés Jean-Pierre Vernant, uno de los principales expertos en la Grecia clásica, falleció en la noche del martes.

Vernant, que tenía 93 años, desarrolló una intensa labor pedagógica tanto en las aulas como a través de publicaciones, gracias a títulos como Los orígenes del pensamiento griego (1962), o Mito y tragedia en la
Grecia antigua (1972), que escribió a medias con Pierre Vidal-Naquet, fallecido el año pasado.


Una
de sus últimas obras, El universo, los dioses, los hombres que publicó en 1999, llegó a estar varias semanas en la lista de los libros de ensayo más vendidos en Francia.

Apart
e de su carrera docente, Vernant tuvo un papel en la historia francesa gracias a su participación en la resistencia a la ocupación nazi.

Militante comunista, Vernant entró en la red de la resistencia en 1949 y llegó a ser el responsable en el departamento de Haute-Garonne, con el alias de "coronel Berthier". EFE.


***

Jean-Pierre Vernant en El Cultural:

Crítica de El individuo, el amor y la muerte en Grecia
Crítica de El universo, los dioses, los hombres

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Fuente: El Cultural.es

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-ALICIA ROSELL, 2006-

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