EL DESCANSO DE LA GUERRERA
"LECTURAS DE VERANO, PLAYA Y SIESTA ADEREZADAS DE PAELLA, Y OTRAS HIPOCRESIAS POR EL ESTILO"
por Alicia Rosell
"Tengo ya preparada mi lista de libros para ser leídos este verano, sin prisas pero sin pausa. Unos, debo leerlos por obligación propia -investigaciones para mi futura novela-, y otras, son necesarias para nutrirme de actualidad literaria, desconectar del duro trabajo de todo el año y porque, son mi propósito de enmienda.
Vean qué curioso, yo no hago mis listas de propósitos cuando comienza el año nuevo. Suelo hacerlo en esta época, curiosamente, los veranos -desde mi adolescencia, y con los primeros amores juveniles- marcaron desde entonces las pautas de mi vida. No sé si son los Chinos quienes comienzan el año por otra fecha, lo que sí sé es que aún no perteneciendo a dicha cultura, yo cuento el paso de los años pautándolos de verano a verano. Será por aquello de que el estío nos trae con la luz y el 'solsticio de verano' - que coincide, con la fiesta pagana de reminiscencias ¿celtas? de la Noche de San Juan- ilusiones nuevas y sentimientos demorados; Lo mismo da, pero no me lo da. Me explico: Se trata de enmendar lo que no cumplimos por Navidad. Esos sentimientos inefables y ese espíritu navideño que nos hacen 'aparentar' en dichas fechas mientras nos bombardean con publicidad consumista, reduciendo así las fechas a una hipocresía tan obscena que me hacen odiar dichas fiestas.
Me dirán mientras leen esta retahíla mía, ¿a qué viene esto de la Navidad si está hablando de los libros para el verano?
Pues tienen razón, ya ven, pero ¿no es acaso el verano tiempo de paellas, parrilladas campestres en familia -perros incluidos y bebés que lloran desconsolados por las picaduras de insectos- y partidas de cartas improvisadas sobre la hierba de nuestros ultrajados 'merenderos'? Es decir, igual panorama en plan familiar, pero extrapolado a las Navidades. De una cosa estoy segura, y es que cuando la familia se junta, se forjan las risas, pero median más que broncas entre medias, y nos desdecimos y sacamos a relucir asuntos que escondíamos en el baúl de los recuerdos, ¿o debiera decir rencores?
Mi verano ideal por excelencia, el que todavía no he tenido valor para disfrutar, es el del retiro total de la civilización. Me iría a un lugar perdido, no una isla en las Bahamas ni nada glamoroso, me 'refundiría' en un convento durante una semana. Por ver si aguanto... sin televisor (no creo que las monjas ni frailes vivan sin ellos a estas alturas) donde no me atonte cada noche con 'programas del hígado', sin hileras de escaparates repletos de ropa, calzado, bisutería y libros (por donde se me vayan los ojos con más ansia que detrás del hombre del traje que pasó a mi lado y de cuyo atractivo no me percaté); Sin hijos adolescentes mareando la 'perdiz' y de paso, minando la moral de su sufrida madre, ni la perra que ya está vieja pero no me deja comer porque la familia me ayudó a 'maleducarla' (el eslogan, "es uno más de la familia" es bueno, creo en él, pero un día de estos tendré que sentar a 'Piper' en una silla junto a mí -mejor uso la trona del último sobrino que dejó de usarla-), y si me descuido se hace dueña de la casa. (Porque no habla que sino... Bueno, la mía ladra de forma incansable, y no se queda afónica jamás.)
Rememoro este idílico panorama familiar, y me reitero: "Este año me voy sola, de retiro". Amenazando con la dichosa frase llevo varios años, pero todavía no lo he cumplido. No me extrañan las risitas que escucho cuando lo digo, "¡Incautos, uno de estos veranos me largo!"
Ahora que está de moda lo de los 'singles', que se preparen (odio que se use esta palabrita, ¿acaso no existe ya una en castellano para decirla?).
Busco la paz y el descanso del guerrero para mí. No se dan cuenta de la carga que soporta una mujer cuando es madre, esposa e hija; porque si a la escena familiar descrita antes le añado la abuela con la rabieta de comerse lo que engulle su nieto -comida basura, sobre todo- mientras desorbita sus ojos al ver cómo se le vacía el plato, y al abuelo que le propina un codazo mientras le recrimina su temprana llegada a la 'chochez', entonces apaga y vámonos... ¡Pero no de camping!
Me aferraré a mis libros, en veranos pasados me llevé el trabajo a cuestas -el último borrador de la última novela que aún va por la mitad- y una bolsa repleta de títulos recién salidos de la hornada editorial ex profeso para la época (otro reclamo más para vender, pero de esto no me quejo porque son libros)
Este año me llevaré el portátil, pero adonde voy no tengo conexión inter náutica, no lo dejaré en casa por si acaso me entran a robar. (Me confieso: lo que más me dolería sería que me robaran el portátil o el ordenador de sobremesa y demás periféricos)
Pero, igualmente, el adolescente que no se divierte más que con los videojuegos, me tomará prestado el mejor 'apéndice que me creció por las yemas de los dedos' -llámese teclado-, para atontarse jugando con él...
Adiós escritura y adiós mis lecturas guardadas en 'pdf'; sin repasos a los escritos que tengo que reescribir, ni relajación sensorial con el power-point y la música cuando intente escurrir el bulto de las visitas imprevistas que surgen si voy a veranear adonde tengo costumbre... ¿Leeré así el hatillo de libros que preparo un año más como si de un ritual se tratara?
Lo digo siempre, que uno de estos años me doy 'el bote' aunque siempre salgan asuntos de última hora que me lo impiden. (Como un ladrón al estilo marbellí, aunque sin botín pecuniario lo tendré difícil). Aquí me hago la loca y no me contradigo en nada, que ya bastantes hipocresías soporta servidora el día a día, pero dando gracias y con Dios mediante... Todavía no llega la sangre al río.
Pero que un verano de estos me voy, me voy, y de eso me jactaré con mis nietos, si llegan... Pero esto ya es otro tema, y hoy no estoy para más descabelladas elucubraciones, que por haberlas, las hay.
Por lo demás, buen verano, y un deseo: Que no llueva si queremos sol, y no haga demasiado calor cuando busquemos temperaturas suaves. ¿Que es demasiado pedir? Como dicen por ahí: "Por pedir... que no quede"
MI TOP- 10 DE LIBROS PARA ESTE VERANO DE 2006:
- 1.- ROMANCE DE CIEGO, de Ángeles de Irisarri
- 2.- LA PRINCESA INDIA, de Inma Chacón
- 3.-VERDES VALLES, COLINAS ROJAS, de Ramiro Pinilla
- 4.-CUENTOS ESENCIALES Y NOUVELLES, de Henry James
- 5.-BIOGRAFIA DEL HAMBRE, de Amélie Nothomb
- 6.-VOSOTROS LOS QUE LEÉIS AÚN ESTÁIS ENTRE LOS VIVOS, Relatos de terror -20 autores consagrados (Poe, James, Lovecraf...)
- 7.-LAS OLVIDADAS, de Ángeles Caso
- 8.-EL COLECCIONISTA DE ALMAS PERDIDAS, de Irene Gracia
- 9.-FALSA IDENTIDAD, de Sarah Waters
- 10.-LA TIA MARQUESA, de Simonetta Agnello Hornby
¡Y me quedo tan feliz! (Como si no supiera que los tendré que leer a la vuelta...) "
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Etiquetas: Mis artículos, Mis Reflexiones, Textos propios
Voy preparando, como ves. No me voy hasta julio, pero ya empecé. Por cierto, si me descuido necesitaré un baúl en lugar de una maleta.
Que no, es broma! Seleccionaré un par de ellos. Los clásicos y el ensayo los leo todo el año, pero la poesia siempre me acompaña.
Un abrazo, compañero de fatigas.
Alicia.
Posted by Alicia Rosell | domingo, 18 junio, 2006