"Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera"(Neruda)

domingo, 26 de marzo de 2006

PRINCIPIO Y FIN


- Reflexiones -

"...En el primer día de Paz de Nuestro Señor, a 25 de marzo de 2006.

Cuando llegamos al principio del fin, otro final puso su comienzo. Nos llegó una muerte, a mí, a todos los que ahora están leyendo esto. La canción de juventud se apagó para siempre el mismo día que los verdugos del horror aseguran que se van.
Como no debiera morir la vida, de igual forma, no debiera vivir la muerte: Dicotomía esta que nos atrapa, como los seres humanos que decimos ser, pero que muy poco acostumbramos a demostrar. Porque hoy, vida y muerte me llegaron al alma.

Descansa ya en paz, Marieta, Jorge, Manuel... Os fuísteis cuando llegó la gran noticia, y se hizo realidad la Espera.
Dos acontecimientos el mismo día, porque es incongruente la existencia. Tan dispar. Tan sin sentido...
La vida sigue, aunque haya tristezas que nos tiñen de gris la vitalidad de una sonrisa que fué plena. Soñaré por siempre con tu alegría, y por siempre, esa sonrisa poblará los nidos de mis retinas.
Como -eternamente- vivirán en mi recuerdo las víctimas del terror, en este que dicen ser el primer día del comienzo de un Fin Anunciado.
No sé si exista un fin, porque tampoco sé si hubo un comienzo. O acaso, si lo hubo, tuvo su final para recomenzar...

Ya sólo me resta escuchar en silencio las voces alegres de los héroes perdidos. Aquellos que nunca dejarán de habitar los rincones de nuestros abatidos corazones.
Hoy quise olvidar y sólo recordé que ayer es hoy y mañana será ayer.

Quien tenga ojos verá, quien tenga oídos entenderá, y a quien lea esto hoy o mañana, después de ayer, les pido comprensión y les deseo que hallen su propia Paz. Que así sea: Amén."

(Extracto de ALICIA ROSELL)

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sábado, 18 de marzo de 2006

APRENDICES DE ESCRITORES


“...Guardad
siempre vuestros escritos en cuadernos, nunca tengáis vuestras frases para disparar ideas ni apuntes, sueltos por doquier. No correrán el riesgo de acabar hechos una bola en la basura. No es tanto el riesgo de perder un escrito en particular, -porque todos somos capaces de escribir mucho- sino porque haciéndolo de esta forma, escritos buenos y malos juntos, podréis aceptar vuestra creatividad sin desligarla de la mentalidad que poseéis.

Aunque no lo creamos, -yo me he dado cuenta hace poco- el primer paso para aprender a escribir pasa por aceptar nuestra mente a través de lo escrito. Porque, la mente es todo cuanto tenemos para escribir. Cuando vemos la oscilación de la mente a través de lo escrito, acabamos por estar menos ligados a nuestros pensamientos, y sólo así conseguiremos ser menos críticos con ellos.

El primer paso, aceptarnos, ya se habrá dado. Estaremos preparados para escribir.

Sin embargo, ninguno de nosotros consigue desligarse del todo de su centro o mente. Nunca del todo antes de escribir. Por ello, debemos escribir, sin pararnos antes a entendernos íntegramente.

El proceso de la escritura es, y debe enfrentarse como una aptitud que nos enseña aceptación. ¿Lo intentamos?...”


(Extracto de Alicia Rosell del recopilatorio “Vivir por y para escribir”. Fuente: "La escritura, una terapia creativa", de Natalie Goldberg)


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jueves, 16 de marzo de 2006

RECUERDOS Y OLVIDOS



"...El título no es mío. Es de D.Francisco Ayala, a quien hoy quiero rendir mi homenaje particular por sus 100 años de vida. Un regalo de cumpleaños modesto, como su figura humana que no la literaria.

"Recuerdos y olvidos" es una de sus muchísimas obras, su autobiografía. Autor prolífico, nos ha llenado de grandes escritos gracias a su longevidad... "La cabeza del cordero", "Los usurpadores", "Historia de macacos", entre tantos otros.

El hombre que es Ayala, el escritor Francisco Ayala, nunca ha vivido de la Literatura. Se le puede llamar escritor puro porque siempre ha escrito por esa necesidad imperante que todos los escritores de verdad no pueden eludir.

Es lógico, que al celebrarse su centenario, salgan a la luz todas sus obras completas. Y esta vez, el autor está vivo, para saborear desde la lucidez que todavía ostenta, el éxito y la repercusión de su Literatura.
Nos ha llenado de ensayos, novelas cortas, obras de corte filosófico e investigaciones literarias de otras autores que él admiró, desde Pérez Galdós a Unamuno.
Como digno miembro de la generación del 27, fué de los primeros en viajar al extranjero y beneficiarse de los programas europeístas de educación.

Gran sociólogo, este viejo simpático y lúcido que hoy cumple cien años, ha conseguido darle a sus obras un ribete filosófico solo equiparable al peso de sus sufrimientos durante muchos años como escritor exiliado, que nunca se cayó de la estatua donde se hallaba laureado. Como persona, ha sido siempre -dicen sus amigos- muy irónico y sarcástico.

Su personalidad literaria se ha nutrido de estos atributos y nació al mundo literario como un escritor complejo pero honrado, consigo mismo y con la realidad que le ha tocado vivir durante sus cien años de vida.
Su bagaje cultural traspasó las fronteras, por culpa del exilio, pero ya desde su infancia se crió entre libros y pinturas -provenía de una familia muy cultivada-.

Si a ello le añadimos su largo periplo por el mundo, Granada, Madrid, Alemania, Buenos Aires, Estados Unidos (New York), etc..., intuímos que la persona trascendió al escritor.

Hoy vive en Granada, de vuelta a su tierra, a sus raíces, a su Alhambra, a su ermita de San Miguel... "Vuelve a escuchar los sonidos de la ciudad subiendo hasta allá", como en su infancia. Está feliz, pero alude no poder mirar al futuro, porque desde hace más de diez años y con las enfermedades de su edad, creyó que debía empezar a mirar hacia el pasado, ni siquiera al presente. De esta forma, el viejo escritor no es un contador de batallitas como cualquier abuelo, es un anciano simpático que se resiste a dejarnos. Sin dejar de ser un gran escritor.

¡Feliz Cumpleaños, Don Francisco Ayala!

"Del programa "El Estravagario" que emite la dos de televisón los martes de madrugada; el extracto de esta redacción es de ALICIA ROSELL).

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martes, 14 de marzo de 2006

RAUDAL DE AMORES -POEMA EN PROSA

¿Desamor o Quimera?


"... Miro tu foto y tu rostro me mira, con ese profundo raudal de amores. Veo tu boca y me sabe a dolor, de esos tus besos, que nunca me diste.

De tu frente, donde anida florida mente, tus pensamientos arrancar quisiera pero, tu arrogancia me solivianta. Tus ojos oscuros, de niño chiquito perdido y lloroso entre la gente, parecen dos pozos de ardores, simas de ensueños donde perecen las llamas de tu amor por mí.

Tus labios callan, pero mienten aunque, tus ojos todo lo quieren. Arráncate esa careta de postizo desamor. Ya no me sirven prebendas. Yo te sé loco por mí, de amor.

Deja tus ojos reposar en los míos, que tus pensamientos fluyan cual manantial... Deja que tu boca exhale un suspiro. Que tu ardor florezca en mis labios. Que tus sentidos se fundan con los míos. Que mis oídos paladeen amorosas palabras para que no se las lleve el olvido.

Deja que tus manos rocen las mías sin ese tu miedo a sentir escalofríos, que mis dedos se confundan con tu piel, que exploren el vasto recorrido de tu pecho tibio... Que tus brazos me acerquen a tu aliento para juntos viajar al paraíso recóndito e incierto.

¡Peregrinos de nuestro mutuo gran descubrimiento! Ábrete a este amor que tanto nos niegas y volaremos juntos hacia las estrellas. Como cometas hambrientas de viento..."


por Alicia Rosell.




20/11/2002. - Lo único que tengo es tu mirada...

(Bolero de Luis Miguel)


(Extracto de mi poemario "Corazón Peregrino")


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-RELATO:"ENSOÑACIÓN"-




“Dedicado a todas las mujeres que niegan sufrir malos tratos físicos pero aguantan, -en cambio- el día a día de la indiferencia y la incomprensión de sus parejas. Mujeres que sin saberlo son víctimas del maltrato silencioso o psicológico. Con todo mi amor, para ellas y para todos los lectores de esta bitácora, si estáis leyéndola...”


-ENSOÑACIÓN-


[...] Como dos extraños, aquí sentados frente al televisor en las noches de tedio. Como dos desconocidos separados por una frontera invisible, por un muro de frialdad que nos dejó petrificados hace muchos años. Te miro y no me miras; dejo de mirarte y no te preguntas por qué declino hacerlo. Vivimos de silencios perpetuos, de horas vacías que llenar con los programas anodinos del televisor.

A veces, intento aproximarme pero tú me rehuyes, aludiendo siempre a mi pestilente halitosis.

-“A ver si vas al dentista, y deja de lanzar tus putrefactos hedores cerca de mi boca...” -Esa misma boca ahora huidiza que en otros tiempos se unió a la mía con insistencia amatoria. Apenas existió algún roce en los últimos meses. Los años nos han ido pasando factura.

Yo ya no soy la belleza que tú dijiste que era el día en que nos conocimos, quizá entonces también me olía el aliento, pero por entonces tú estabas enamorado y no te dabas cuenta. El amor es tan ciego, que bien podría ser sordo o no poseer del sentido del olfato. O quizá, te importaba menos con tal de hacerme tuya, con esa premura que dan los años jóvenes a los hombres no iniciados en el arte de amar.

Hablamos lo imprescindible; sobre el tiempo, la comida, los gastos del supermercado, pero nunca sobre nosotros, qué nos estará pasando ni porqué el aburrimiento hace mella en nuestro matrimonio bien avenido.

Tampoco tocamos el tema de la sexualidad, asunto tabú cuando las almas se enfrían... Por las mañanas, apenas me despierto, espero encontrarte en mi cama, pero tú ya has salido de ella y te has afeitado y acaso lees el periódico. Me esperas para que me levante para desayunar contigo.

-“Venturosa deferencia la tuya” –le miro de soslayo pero no me oye.

No peleamos, no nos gritamos; los gestos del uno para con el otro son repetitivos hasta la extenuación: las mismas miradas que siempre pasan de largo, con esos mismos ojos, que al principio me comían sin recato, que me desnudaban con la imaginación y me llevaban al éxtasis...

Ya no tengo motivos para sonrojarme, pues ni un piropo brota de tus labios exangües, tu boca sigue igual de seductora y me sigue causando los mismos arrebatos que cuando me sedujiste con tu voz aterciopelada. Sólo veía tus delicados rictus labiales enmarcados en esos los galanes rasgos del resto de tu cara. Me enamoré de tu sonrisa, de su carnosidad exuberante, y tú dijiste sentir lo mismo por mí; pero el tiempo ha pasado y debo conformarme con ensoñar para sentirme un poco más feliz. Para que no averigüe mi arraigo fuera de la realidad, el triste y extraño escenario en el que estoy flotando.

Por eso, continúo nuestra historia de amor en mis sueños; Es en ellos donde te hago el amor casi como el primer día, -con un resuello de cansancio tras la batalla de pudor sin desmesura-. Antes todo lo mío te parecía bien. Hasta hoy. Ya nada es igual, cinco años han bastado para agotar todas las reservas de nuestro deseo mutuo. Te miro y te desconozco; en el espejo nos reflejamos como la pareja sin sentido que aparentamos. La que era. La que ya no es.

Me ignoras en cada acontecer de tu vida, no me hablas de tus problemas en el trabajo, de tus amigos, o de los proyectos que puedas tener. Yo debo callar, ahogo mi insatisfacción por los años perdidos en la jaula de oro en que se convirtió nuestro nido de amor; no puedo quejarme, ni dar opiniones que te puedan exaltar. Tú mandas, yo sólo acato.

-“Lina, cóseme ya la camisa nueva y lávame el jersey oscuro, que hoy tengo una reunión de trabajo” –otra orden más que sale de su boca.

Yo esperaré, enferma de silencio, que una nueva chispa vuelva a prender en nuestros solitarios corazones, aunque ya casi no me queden esperanzas. Tan sólo debo aguardar la llegada de la noche.

Soñaré de nuevo contigo, inventaré para mi deleite historias llenas de sensualidad y erotismo con las que confundir mi aturdido ego; tú llenarás esas noches para alimentar el resto de mis días de espera monótona. Tal vez mañana te percates que me compré ropa nueva, o quizá sólo me regañes por el gasto estúpido que hice. Cualquier cosa será mejor que morirme sin intentar cautivarte de nuevo.

Hoy, me conformaría con que los dos compartiéramos el mismo sueño, o que se nos despertaran los sentidos y se renovara nuestro amor desnutrido por el paso del tiempo.

Tendré que rescatarte de entre la maraña onírica para que, al amanecer, cuando te mire de nuevo, pueda sentir que tus ojos se posaron en mí, que al fin te percataste de mi insulsa existencia.

Mañana volveré a estrenar vestido nuevo [...]



.- 3 de enero de 2005. Alicia Rosell


(Estas líneas están extraídas de mi relato "Ensoñación")

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martes, 7 de marzo de 2006

REMEMBRANZAS




CARTA AL HIJO DESEADO


Naciste un 7 de marzo a las seis y media de la mañana. Llegaste en sábado, hijo, y te recibí en mis brazos con el llanto de la madre exhausta por el esfuerzo, pero feliz al ver por fin el rostro de su vástago.Viniste al mundo fruto del amor, llenando mi juventud con tu presencia, y ya nunca volví a ser la que era. Tenía responsabilidades.

Me dejaste un vacío enorme donde pasaste los nueve meses exactos de tu creación. Mientras te fuí sintiendo crecer siempre pensaba que no sabría vivir cuando ya no te tuviera dentro, en mi voluminosa panza. Pero hoy cumples diecinueve años y pronto echarás a volar, como lo hice yo, como lo hacemos todos.
Cuando te contemplé, ví tu rostro de porcelana donde se dibujaban como esculpidas las delicadas facciones de tus ojos, tu nariz y tu boca enfurruñada, porque llegaste como enfadado a esta vida... Creo que no estabas preparado para abandonar el nido de mi vientre. Es curioso que tantos años después, aún siga viendo ese rictus en tu boca mientras duermes. Esa visión siempre me hace retroceder en el tiempo.

Tú no lo recuerdas, hijo mío, pero estuvimos a punto de morir esa madrugada. Nadie se enteró excepto tu padre. Por eso, cuando -cansada de gritar por los dolores previos al parto- al fin te me pusieron en mi regazo, sollozé como loca, mezclando alivio con dolor, risa con llanto. ¡Estábamos vivos! Ese largo trance que me llevó casi a la inconsciencia mientras dilataba para que salieras al mundo, fué el peor de mi vida. Pero también fué el día más feliz que había vivido hasta entonces, y la dicha se abrió paso con el "regalo" de tus pataleos y tu ceño fruncido. En la foto de arriba, tenías una semana. En esta de la derecha cumplías tu primer mes y acababas de recibir tu primer baño.

Los años han pasado y ya eres un hombre, pronto me traerás una novia, y yo me echaré a un lado. Pero nunca jamás dejaré de cuidarte. Espero que siempre te dejes mimar, aunque hoy seas "un poco mayor" y lleves barba de tres días. El tiempo ha volado mientras he estado a tu lado, pero la remembraza sabe hacer justicia. Y hoy te regalo este relato.

¡Feliz cumpleaños, hijo!


(Párrafos extraídos de mi epistolario "Remembranzas")

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domingo, 5 de marzo de 2006

MIS IMPRESIONES LITERARIAS


Sobre el género romántico


"Hace tiempo escribí algo para dar una conferencia en la Sala Juan Larrea, de Bilbao: Mi título, "¿Existe la literatura femenina?". Me refería, entonces, a las novelistas contemporáneas que cultivan todos los géneros, las que por el mero hecho de escribir desde su perspectiva femenina, son o han sido denostadas a la hora de publicar.

Saco a colación este tema porque quiero romper una lanza en favor del género romántico, mal entendido y apelado sub-literatura o subliteratura de subliteratura. No lo confundamos con literatura femenina, que para mí, no existe. Todos es Literatura y punto... si está bien escrito.

¿La verdad? Yo jamás había leído un libro romántico de estos, nunca a Corín Tellado -siempre con mis discriminaciones. Me decanté por leer a todas esas autoras americanas que venden como rosquillas sus historias llenas de amor y erotismo desde librerias o kioskos de revistas pasando por centros comerciales.
Para sorpresa mía, empezaron a crearme adicción. El amor como telón de fondo, -debe ser una obsesión mía- los ambientes victorianos y eduardinos, el Londres de esa época; todo empezó a flotar en mi cabeza y a hacerme sentir bien, francamente bien... hasta caer casi en una borrachera de amor.

El año pasado leí cerca de veinte novelas de dicho estilo. Y saqué una conclusión: Me gustan, pero no me crucifiquen por favor, soy amante de la Literatura en general.
Ahora comprendo mejor a las mujeres que desde los foros intercambian sus colecciones de novelas, porque ya tienen sus títulos releidos y además se desbordan de sus estanterías.
Se lee todo lo editado de cada autora como si se tratara de una cuestión de vida, ¿supervivencia, quizá? Ese vicio necesario llamado amor: todas queremos vivir una pasión de novela, y los príncipes azules sólo parecen manar de estas páginas.

Un suspiro arranca de las gargantas de "las viciadas y gazmoñas marujas, como nos califican ciertos críticos, que no tienen otra forma para consolarse y dar un poco de fantasía a sus aburridas vidas".
No hace tantos meses, le pregunté a un gran amigo mío, escritor, agente literario y editor, que me explicara porqué se denosta tanto este género.
Si las mujeres somos, según las encuestas, quienes más libros compramos porque somos las que más leemos, y además la mayoría somos románticas empedernidas, ¿qué está ocurriendo?. Le puse en el brete de contestar: "No está mal visto, pero el márketing editorial en nuestro país va por otros cauces".
Pero por favor, ¿acaso el Amor no es una premisa en la vida de todos los seres humanos, no es una constante que nos hace seguir viviendo, una ilusión y una necesidad?

Abordo ahora el asunto desde el punto de vista editorial, y me sonrojo con las polémicas creadas. No hay más que leer y escuchar las escandalosas noticias que se están dando a conocer a cerca de amaños en certámenes literarios y autores que son publicados sólo porque tienen padrino (y esto me lo dice otro amigo reciente, ¡cuánta razón!)
El asunto del último Planeta saca a la palestra a María de la Pau Janer. Yo ayer pensaba, ¿qué culpa tiene esta mujer que ha escrito una novela romántica y le han ofrecido ganarse la sustanciosa cantidad que recibe el ganador del prestigioso premio? Nadie es tan tonto como para rechazar una oportunidad. Claro que yo, quizá me lo pensara dos veces...

Si yo hubiera estado en la piel de Maria de la Pau, hubiera hecho como ella. (Sólo se bautiza quien tiene padrino). Le sonreía a Juan Marsé, quien siendo objeto de mi más sincera admiración como escritor, me dejó la misma sensación de discriminación que yo sufriera hace ya bastantes años. No puedo comparar, claro, yo acababa de recibir un segundo premio en un certámen literario de mi provincia, y cuando se me hizo entrega del premio, al acabar la consabida celebración, uno de los miembros del jurado me aseguró que había luchado por que me concedieran el primer premio. Desgraciadamente, el resto de miembros del jurado opinó que mi historia era "muy rosa". No dejo de asombrarme casi veinte años después.

Por eso, entiendo a María de la Pau, y por eso en nuestro país van tan mal los temas relacionados con la edición de novela romántica. Las aficionadas al género leen a Corín Tellado de toda la vida, y no se hace hueco a nuevas autoras.

Señores editores, ¿no están uds. para ganar dinero? Menuda cantera que tenemos de escritoras -algunas sobreviven a través de la publicación de sus obras por una web propia- como Consuelo Mariño Canchal, a quien me alegro haber conocido por la red.
Ayer, también leí sobre una nueva estrella del romanticismo, argentina ella para más señas. Florencia Bonelli es la escritora de novela romántica con más éxito de Sudamérica. Gracias a Dios, esta autora prepara su asalto a España.

Pero luego sale a relucir la otra cara de la moneda. Otro amigo me dice que si escribes novela romántica luego te encasillan y nunca, nunca más volverás a escribir otra cosa. Es por eso, que la mayoria de las escritores norteamericanas escriben con seudónimo, y es por eso que cada vez escriben más hombres, sí, he dicho hombres, aunque lleven haciéndolo años solapados bajo nombres femeninos.
Algo así, como la necesidad que tuvieron algunas escritoras españolas de firmar con nombre masculino si querían publicar -la maravillosa Fernán Caballero, por ejemplo. Paradigmas de la vida... los roles se intercambian.

Pero admiro a otros que sí dan la cara, Marc Levy, Fabio -el modelo de las portadas, chicas- Nicholas Sparks con su maravillosa "Mensaje en una botella", y que no se avergüenzan de clamarlo a los cuatro vientos.

Claro, me dirán las lectoras que estos escriben novela muy "light". Puede ser, porque una de las premisas del género actual romántico es no obviar las relaciones sexuales explícitas, y no debemos confundirlo con novela erótica. Yo, más bien lo calificaría de simbiosis de novela erótico-romántica.

En fin, que la rocambolesca historia no ha hecho más que comenzar. De momento, escribir este género en nuestro país no es factible, editar mucho menos. Pero con el Premio Planeta, ¿se querrá empezar a hacer justicia? Espero que de la buena.
Yo, debo confesar, no he leído la novela y no puedo juzgar su calidad literaria. Aquí, sólo estoy defendiendo un género menospreciado, tema que llevamos colgado como un sanbenito tanto las que escribimos como las que lo leemos.
¡Déjense ya de remilgos, señores editores! ¿De qué van a vivir cuando se agoten las ansias de leer tanta novela de enigmas? Sí, ya sé que vuelve la novela negra... ¡En fin! Las modas vuelven, otras no llegan.


La industria editorial no está para echar cohetes, falta dinamismo e imaginación. Lo siento, es mi opinión. La única creatividad que tienen la miden en función de los números con los que calculan los beneficios que van sacar de tal o cual libro o autor que avalan como gran éxito, incluso antes de que los subsodichos autores se hayan puesto a escribir el libro por encargo.

No quiero salirme del tema, resumiendo: Nunca los tiempos fueron buenos para este género fuera de EEUU. Siguen copando las cifras de ventas. Mientras lleguen a Europa sólo autoras americanas, ¿qué ocurre con nuestra gran reserva de románticas autoras?

Vuelvo al principio, que nadie se escandalice porque las mujeres leamos tanto este género, porque además, leemos de todo. Las cifras "cantan" y los ojos se "decantan".
Y sino, observen en el metro, en los autobúses y donde quiera que haya una mujer con un libro bajo el brazo. !Feliz lectura, amigas!


Alicia Rosell. (Artículo extraído de mi recopilatorio "Mis impresiones literarias")
Publicado en www.lecturasdigitales.com.ar/nuevo



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jueves, 2 de marzo de 2006

LA HORA DE LOS MÁRTIRES




La arboleda perdida

Me invade la tristeza. Se murió el mundo frente a mi ventana, y nadie hizo nada. No me enteré cuando ocurrió, aunque tenía planeado atarme a sus troncos, ser la rehén de la lucha.

¡Cuánto me alegro por no haber visto el arbolicidio flagrante! El frondoso jardín y sus árboles quijotescos enarbolados ante mis cristales desaparecieron una mañana de finales de febrero.

Llevaba ocho años viendo esos gigantes mojarse con la lluvia, zimbrearse con el viento, haciendo de sus ramas la parada y fonda para el descanso perfecto de los pajarillos y otras aves.

La hilera de diez frondosos chopos, altísimos como por soberbia, ahora tenían sus ramas desnudas, augurio del final que les llegaba... la muerte inexorable.

El dinero y cuatro caciques decidieron la suerte de mis árboles, de mi jardín -que florecía cada primavera- y mis sueños de vivir en ellos echaron a volar con las hojas de otoño. Entonces, yo las veía caer, y veía las últimas nieves cubrir sus robustas ramas. Los últimos vientos fuertes arrecieron a ochenta kilómetros por hora, y ellos resistieron las embestidas como los quijotes que fueron durante sus veinte o treinta años de vida.

No me atrevo a mirar por mis ventanas. Pero sé que yacen, cortados a trocitos, esperando ser llevados caminos del olvido, lejos de mi mirada. Yo he muerto un poco con ellos, pero mi recuerdo siempre los acompañará.

Y mis sueños, recreados desde mi terraza ante su imágen frondosa, verde y placentera, se han esfumado para siempre. Sueños de amor, de felicidad, de futuro...

Llegará la primavera, y los chopos ya no estarán. En su lugar habrá más cemento y autopista, más coches y más polución. Menos trinos de ruiseñores y más ruidos de motor.

Llegará el verano, y al atardecer, mi jardín no entrará hasta mis habitaciones con su fragancia de clorofila. La hierba recién cortada tampoco me llenará la pituitaria cuando tienda mi ropa frente al escenario vacío de hoy.

Llegará el próximo otoño, y otro invierno, y los árboles se habrán reciclado en muebles, papel y cosas para usar y tirar.
Yo seguiré añorando los años que viví con ellos, seres vivos como yo, no tengo otro lugar para llorarlos, sino desde mi mismo corazón. Creo que a veces, ellos me hablaban, chillaban sus ramas, gritaban mi nombre; clavados en su suelo y alimentados por los charcos que se hacían tras la lluvia, los escuchaba reir, hablar, acariciarse entre ellos, hacerse el amor enmarañados en explícitas posturas...

Murieron los gatos que se refugiaban bajo sus troncos, asustados por las máquinas o masacrados. La mujer que los cuidaba no tuvo tiempo de socorrerlos.
Tengo tantos y tantos hermosos recuerdos que desde hace tres días me impiden llegar hasta mis cristales...

Corrí todas las cortinas, para no ver, para no sufrir. Se que yacen ahí, pero nadie tapó sus cadáveres. El execrable crimen quedará impune. Ya me han arrebatado la gran razón de mi vida en esta casa, ¿dónde reposarán mis huesos cuando yo muera?
Mi cuerpo y mi alma se disgregarán, y si me incineran, quiero volver a los árboles, a otros de su familia, y morir de nuevo con ellos si les llega la hora de los mártires.

No me importa que los demás se rían de mí. Yo amé esos árboles, como amo a todos los seres vivos, y se merecen mi respeto, mi recuerdo y mis lágrimas, si me dejan llorarlos. Que se rían los caciques, que se nutran del dinero.

Me siento incomprendida, como cuando los defendí y fuí vilipendiada: "Loca, chiflada", y las miradas del cacique me persiguieron por el pueblo hasta que me ganó la batalla, y se cobró sus víctimas.

Me quedo sola frente a mi ventana... Mi alma está con ellos. Mis Quijotes se fueron a resolver otros entuertos, y como siempre, perderán en sus luchas o serán motivo de risas. Ruego al creador de todos los seres vivos que los lleve al cielo de los jardines frondosos, si existe...
¡Ojalá, todos nos merecemos un Cielo!




Autora: Alicia Rosell

(Párrafos extraídos de mi relato titulado "La hora de los mártires")

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-ALICIA ROSELL, 2006-

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