"Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera"(Neruda)

domingo, 26 de julio de 2009

La memoria que seremos, por Gabriel Jiménez Emán

LA POLEMICA CONTINUA Y ESO ES BUENO.

Arquitrave Informa
25/07/2009
Colaboración

Los sonetos atribuidos a Borges en Clarín de Buenos Aires


La memoria que seremos

Gabriel Jiménez Emán


Las polémicas públicas me interesan en la medida que aportan algo al público, más allá del afán de protagonismo que muchos buscan en las páginas de los diarios. Por eso hace poco redacté unos párrafos a solicitud del editor dominical de El Espectador de Bogotá, con motivo de la reciente discusión acerca de los poemas que Alvarado Tenorio escribió, hace años, imitando el estilo de Jorge Luis Borges publicados en suplementos culturales de varios países con el atractivo título de “Cinco inéditos de Borges”, ingresando así a un juego de apocrifias perfectamente válido en la literatura contemporánea –en cierto modo autorizado por Borges-, pues el gran argentino perpetró varias de esas invenciones en su literatura, creando autores y obras que no existían, pero que él hacía perfectamente verosímiles.

Fui breve en mi comentario, pero ahora, después de leer los tres artículos de Héctor Abad Faciolince “Un poema en el bolsillo” (El Espectador, 27/28/29 de Junio de 2009), me quedo asombrado por la cantidad de inexactitudes y descuidos que contiene.

En las primeras líneas escribe: “Yo no me acuerdo ya en qué momento esta historia empieza para mi. Sé que fue el 25 de agosto de 1987, más o menos a las seis de la tarde, en la calle Angostura de Medellín.” Es decir, no se acuerda de nada y a continuación cita el incidente con toda certeza. Después, dice, “metí la mano en el bolsillo de un muerto”. Hasta donde sé los bolsillos los tienen las camisas, los pantalones, las chaquetas o los bolsos. Tampoco anota esto y estuvo a punto de olvidar que el bolsillo era de su padre muerto. Ni se sabrá nunca si era el bolsillo izquierdo o derecho del bolsillo del pantalón, la camisa o la chaqueta de su padre, dolorosamente muerto sobre un charco de sangre. De repente busca en los bolsillos (ahora hay varios). Eso fue, acota, el 4 de octubre del año 1987.

Luego, escribe, “hay algunas citas dispersas de versos del poema, pero en mi cuaderno no transcribo el poema completo”. Está, según dice, en el mes de octubre del año 87, y después lo publica en noviembre de ese mismo año en el magazín dominical de “El Espectador”. Ahí nos anuncia que el poema es de Borges. Y pasa a preguntarse: “¿De dónde saqué yo que el poema era de Borges? No lo sé bien.”

Después sigue un aluvión de imprecisiones: perdió la hoja de puño y letra de su padre, pierde otras pruebas, menos la piedra tallada en la tumba de su padre, de donde también se ha borrado el texto; dice que en ella “apenas si se puede adivinar el poema” (…) “No es de extrañar entonces que haya olvidado casi todo” (…) “Traiciones de la memoria”, reitera Abad. Su desmemoria es casi patológica. Presume que el poema se titula “Epitafio” sólo porque él lo desea así, en homenaje a su padre. “La confusión en mi cabeza”, se repite a si mismo, para más adelante decir que su libro El olvido que seremos “fue bastante leído en Colombia” y un largo etcétera de simplismos y lugares comunes. Por cierto, su libro es una crónica conmovedora, escrita con delicadeza y plena de inflexiones poéticas, pero nunca una novela.

En el artículo “Un poema en el bolsillo” la ambigüedad entre lo que importa a Abad Faciolince y lo que no, alcanza límites delirantes (“la cosa me extrañaba, poco me importaba”) en cuanto a la existencia física del texto; ambigüedad que transmite fallidamente al lector. Intentó crear, pienso, una suerte de fábula acerca de un poema, pero sin lograrlo en lo absoluto.

Pero todo esto es poco si atendemos a la autoría del mismo. Movido por una duda que de metódica no tiene nada, inicia una pesquisa tratando de probar la autoría de Borges sobre el poema sin ninguna suerte. Primero pone en duda la autoría de los sonetos, que el propio Alvarado Tenorio le había confesado, confirmada luego por mí cuando él me llama desde Alemania hace más de un año para preguntármelo y yo le digo sencillamente la verdad, que él en apariencia no quiere oír.

Obsesionado, comienza a llamar a especialistas en Borges en todo el mundo sólo para constatar que todos coinciden en que no se trata de un poema de Borges; se lo confirman entre otros Bea Pina, Sara Rosenberg, Daniel Balderston, Nicolás Helft, Alejandro Vaccaro, Julio Ortega y el propio editor de Abad Faciolince por entonces, William Ospina, que no toma partido por nadie.

De paso, en su crónica. Héctor Abad Faciolince me confunde con otra persona y me pone de esposo de Sara Rosenberg y viviendo en Madrid, donde supuestamente ha ido Alvarado Tenorio a refugiarse después de un delirium tremens. Nada más falso. Ni yo tuve una esposa llamada Sara Rosenberg ni Alvarado Tenorio fue a visitarme nunca allá. Yo vivía en Barcelona en ese entonces con María Elena Maggi y mi hija Claudia y vi a Borges varias veces dictando charlas en la Universidad de Barcelona. Después también lo vi en Córdoba de España y en Venezuela. Y hace poco fui a visitar su tumba en Ginebra. Lo que ocurrió en Nueva York en 1982 lo voy a revelar por primera vez ahora, más allá de lo que ha dicho Alvarado Tenorio. Lo ocurrido fue así.

Veníamos caminando por la 5ª Avenida María Panero, Alvarado Tenorio y yo; regresábamos de almorzar en el restaurante de Rigas Kappatos cerca de Columbia University y de pronto nos topamos con Borges en el cruce de la calle Lexington. Borges venía acompañado de un guía de hotel, un muchacho joven, de Valdivia, llamado Edison Mira Barrera. Recuerdo su nombre porque aún conservo sus señas en una vieja libretica de viajes, donde apunte varios de los incidentes de ese día.

Reconocimos al escritor inmediatamente; Alvarado Tenorio se identificó (ya le conocía desde sus tiempos de estudiante) y nos presentó a María Panero y a mí. Nos da la mano a todos. Tan suave es la piel y exquisito el perfume que exuda María Panero, que Borges, como buen ciego que era, tiene todos los demás sentidos ultra desarrollados, y los aprovecha al máximo. Nos dirigimos a sentarnos a las mesas de un café cercano y Borges no soltaba la mano de María Panero en todo el trayecto. Una vez sentados, Borges –visiblemente entusiasmado con María— comenzó a decir varios sonetos de Enrique Banchs, y otros de Susana Soca y nos recitó unos cuantos sonetos suyos a solicitud de María. Después el muchacho que andaba con él le recordó que debían irse al hotel porque Borges tenía una cita de trabajo pendiente y ya estaban sobre la hora. Entonces nos despedimos, nos dio la mano, besó a María Panero y nos quedamos atónitos.

Después nos fuimos al elegante departamento de María, -un inmenso loft situado W 14th St & Hudson en el Distrito de la Carne, heredado de otra exiliada de los tiempos de la última dictadura, decorado con carteles Luminton de filmes argentinos de los años treinta, Libertad Lamarque con Arturo de Córdoba, y otro a color, inmenso, de Hipólito Irigoyen con Sully Moreno-- y nos pusimos a celebrar el encuentro con Borges bebiendo y oyendo canciones de jazz y ópera, la insidiosa obsesión de Alvarado Tenorio en esos tiempos, cuando fungía de soprano coloratura o se despertaba Pavarotti.

Después María tocó en el piano varias milongas a las que fuimos poniendo algunas de las letras borgianas que ella entonaba con su acento porteño, arrastrando las eres; yo canté boleros, joropos venezolanos y toqué un cuatro que cargaba conmigo, regalo del poeta Acevedo y Alvarado Tenorio estuvo tan eufórico, como siempre, cuando era capaz de beberse dos o tres botellas de whisky como si fuera leche, o como leche, que eso decía. Besó a María Panero en la boca y empezó a bailar con ella; sin duda eran amantes. Yo sentí que debía dejarlos y me despedí; Alvarado Tenorio le dijo que la vería al otro día y la volvió a besar. Nos despedimos cayendo la noche y nos fuimos al departamento de Alvarado Tenorio – que vivía en esos años en compañía de Argos un precioso cazador de mapaches y de un joven llamado Jotica- a seguir la fiesta hasta quedar extenuados.

Al otro día Alvarado Tenorio se puso a escribir la crónica del encuentro con Borges; creo que ya tenía la idea de escribir los sonetos y se fue a ver a María Panero (mientras yo iba a visitar a mi amiga Matilde Daviú en el barrio de Queens) para urdir todo el asunto, que después vertió y publicó como parte de su artículo, para dotarlo de mayor magia y subjetividad.

Eso fue lo que ocurrió. No me puede fallar la memoria tratándose de un encuentro como éste, que no merece otro calificativo que de inolvidable. Contrario de lo que pudo imaginar o ficcionar ese émulo de Borges que es Alvarado Tenorio, o Héctor Abad Faciolince a través de la hermosa narración sobre su padre, no seremos olvido: seremos memoria, tenemos el derecho y la dicha de recordar y de recordarnos mejores debido al inefable hechizo de la literatura.

LEA LAS NOTAS Y VEA LOS VÍDEOS, AQUÍ:



http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/07/10/_-01955638.htm

FUENTE: ENVÍO POR CORREO DE CARLOS PRADA HERNANDEZ

Gabriel Jiménez Emán

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lunes, 13 de julio de 2009

Una novela de Jaime Correas revela los pormenores de los sonetos apócrifos de Jorge Luis Borges


Arquitrave Informa
Una novela de Jaime Correas


El huérfano ilustre,

Una novela de Jaime Correas revela los pormenores de los sonetos apócrifos de Jorge Luis Borges.

La leyenda, publicada por Anamagra, es la atracción de la Feria del Libro de Bogotá. El Festival Malpensaste ofrecerá una recepción en el Salón Terciopelo de El Panóptico donde llevarán la palabra la totalidad de los sobrevivientes de la sangrienta historia, menos uno, que ha inhibido la evocación de su nombre.

El que está perdido colabora en su perdición. En la primavera de 1898 un pelotón de granaderos fusiló en un pueblito de los Andes argentinos, a Tom Castro, embustero que procuraba ser el retoño extraviado de una rica heredera, quien de tanto desear recuperarlo nunca notó que el tramposo era distinto, por dentro y por fuera, a su hijo. La patraña teje un artículo de Thomas Seccombe (1866-1923), profesor de historia de la Universidad de Londres, en la onceava edición de la Encyclopaedia Britannica y de allí pasó a Historia Universal de la Infamia de Jorge Luis Borges.

La historia se repite como comedia o como tragedia: un despacho de la agencia Efe sobre una novela mendocina da cuenta de ello.

La aventura de los poemas que engañifa Jaime Correas comienza en New York el 16 de Diciembre de 1983, a media tarde, cuando Emir Rodriguez Monegal y Roberto Piccioto dejan a JLB en el portal del 170E 84th Street, donde HAT, que deseaba concluir una conversación iniciada en Madrid, hacía casi un lustro, en torno a un proemio que había colocado a uno de sus libros de poemas atribuyéndolo a JLB. HAT reveló a JLB la confección de su centón introductorio a partir de las propias frases del suplantado y tal fue la sintonía que Georgie le obsequió con cinco sonetos sin terminar, arrancados de su poderosa memoria, para que algún día “escribiera una historia que le hiciera rico, si mi gloria durase hasta entonces” y “María te lo permite”, según dijo al colombiano. Los únicos testigos oculares de estos hechos son un venezolano y una divina argentina que por casualidad se encontraron con HAT, al cruzar Lexington Avenue a la altura de la calle 86 frente a los almacenes Macy´s.

Doce años después, en la sauna de un hotel pekinés, HAT redactaría la ficción que le hubiese favorecido, si un político, asesinado en las calles de Medellin el 27 de Agosto de 1987, no hubiese llevado en el bolso de su sayuela uno de los versos del gaucho, instalado allí por la mano de su verdugo, que así cumplía los deseos de Clemencia Boneta, postrera prometida del letal Fidel Castaño Gil, alias La Misericorde. Nadie sabe para quién trabaja, dijo Castaño cuando Correas le preguntó, en la Hacienda Las Tangas, por el poema, mientras Jesús Ignacio Roldán Pérez, declamador y parricida, alias Mono de leche, criado a punta de sonetos, desgranaba sobras de otro:

No recibió la herencia del cuchillo

y con la droga reemplazó al coraje.

Se enroló en el moderno malevaje

de inconscientes con dedo en el gatillo.

Es la historia de siempre, se me antoja.

Que al que cruza el destino con luz roja,

no le falta quien le haga la boleta.

Hoy sabemos, por Correas, cómo llegó el poema al bolsillo del interfecto y cómo había llegado a manos del fundador de las AUC: su amante obtuvo del mismísimo HAT un plagio del cuadernillo impreso por don Ernesto Vigora del Taller de Marquetería con una nota y en la tapa los concisos JFILB/5/ Podenco/1986.

Sin duda varios de los entresijos que desenreda Correas en su novela son fascinantes. Uno de ellos recorre los asaltos, numerosos, de constipación padecidos por la congoja del célebre abandonado ante la imposibilidad de hallar salida al asunto de los sonetos, sin tener que recurrir a los prefabricados de HAT, a quien con razón, por cuestiones más de clase que de educación, consideró siempre un ser inferior, indigno de los parias de Vargas Vila. Otro, quizás el más verosímil, reconstruye el encuentro en una zapatería de tango de El Abasto porteño entre el actor italiano Horacio Romairone y Jorge Valderrama Restrepo, su viejo amigo colombiano de los días de Paris, el 8 de Setiembre de 1985, cuando Borges, aun estando indispuesto, y haciendo honor a la promesa de recibirles, les dejó copiar, directamente de su memoria, las versiones finales que se publicarían en Bogotá de los poemas neoyorkinos.

El resto c´est literature. Harold Alvarado Tenorio, es verdad, y lo demuestra Correas, no sobrevivirá como enredador; no da para tanto. Pero como María Kodama, alcanzó a vivir en carne propia las iluminaciones de esa confluencia de Buda y Homero que no volverá a repetirse sino al final de los tiempos. Abad Faciolince, concluye Correas, apenas fue su copista.

D. B. from The Borges Center at Bergen.

--

CARLOS PRADA HERNANDEZ

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martes, 16 de octubre de 2007

MI ENTREVISTA CON MAYTE PARA TORRES: 'EL PROYECTO GALILEA' (Hay 4 comentarios)



COMO LES VENÍA ANUNCIANDO, LES INVITO A LEER MI NUEVA ENTREVISTA. EN ESTA OCASIÓN, LES PRESENTO A MAYTE PARA TORRES, AUTORA DE 'EL PROYECTO GALILEA', EN PRIMICIA PARA 'ANIKA ENTRE LIBROS'.

PARA LEERLA, PINCHAR EN LA IMAGEN INFERIOR. MI RESEÑA DEL LIBRO LA TIENEN A UN CLICK DE LA FOTO DE LA PORTADA.


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lunes, 23 de abril de 2007

DÍA DEL LIBRO: LOS LIBROS EN MI VIDA Y 'LIBROS-RECUERDO'




La Ilíada Homero
Cumbres Borrascosas Emily Brontë



LOS LIBROS EN MI RECUERDO

Me refugiaba bajo el paraguas y recorría las calles a horas en que el mundo estaba cerrado. El relajo ajeno me permitía asomarm
e a los escaparates de mis librerías preferidas. Situadas a quinientos metros entre ellas me obligaba a recorrer la distancia, y si llovía, como ahora en mis añoranzas, más feliz me sentía. El paraguas era el techo de mi silencio, en él rebotaban mis angustias y quedaban apresadas. El alivio del paseo bajo la lluvia me llevaba hasta los libros que me trasladaban a mundos lejanos desde sus títulos y portadas a sabiendas de que no los podría comprar. ¡Tenía sólo diez años!

Al anochecer, el silencio que llenaba mi casa y el sonido de la madera que crujía con su bronco
sonido, me ayudaban a zambullirme en mil aventuras con un solo libro entre mis manos. Era el final de otro día y el comienzo de otras vivencias. Sabía que al día siguiente volvería a salir a buscar mis sonrisas y que las encontraría tras los escaparates de las librerías.


LOS LIBROS QUE ME MARCARON

Han pasado los años. Mi biblioteca ha crecido, los libros se desbordan de las estanterías, yacen por el suelo, escalan las paredes y sé que un día coparán el techo...

Paseo mis manos sobre ellos y acaricio sus lomos, suaves o ásperos. Los apilo, los ordeno, a veces, los regalo, pero nunca doy los míos. Ni por viejos, mohosos o amarillentos que se hayan vuelto con el paso de los años.

Ya no los presto. ¡Cuántos títulos perdidos en otras manos! Mis pequeños grandes tesoros abandonados a la suerte de quienes me los pidieron: ¿Dónde acabó mi tomo de ‘La Ilíada’, de Homero, mi primer libro perdido? Erré como Ulises durante años rumiando su pérdida. Este recuerdo me asalta todavía con una punzada dolorosa. Cuando perdí de vista ‘La Divina Comedia’, de Dante, ya había decidido no volver a prestarlos. Me quedé huérfana sin ellos.

Ahora los atesoro con avaricia. Los compro para regalarlos y aprovecho para impregnarme de su olor a celulosa. La melancolía se alía con mis recuerdos. “Huele a libro”, me repito como una letanía. Siempre me encandiló el olor a libro nuevo.

Los libros que atesoro, los antiguos, no salen ya de mi casa. Siempre están ahí: los ojeo, retomo párrafos de uno, versos de otro y algún que otro relato, como los de la ‘Antología del cuento literario’, de M. Díez Rodríguez. Libros todos que marcaron una época de mi vida: desde ‘Fabiola o la Iglesia de las Catacumbas’, una edición de 1956, escrita por el Cardenal Wiseman, pasando por ‘El Cerco de Numancia’, de Cervantes, una ‘Antología poética’, de Antonio Machado y “Rimas y Leyendas”, de Gustavo A. Bécquer.

Dejaré constancia de mi paso por este mundo a través del legado de mis libros: tanto los que llegan por propia necesidad a mis manos ansiosas, como los que me regalan o fueron el fruto de algún premio literario que gané allá por mi más tierna juventud. Últimamente, me han regalado incluso volúmenes rescatados de Monasterios o Conventos, entre ellos cuento con un ejemplar de “Dramas” de C. F. Schiller, editado en Barcelona en 1882.

Deseo mencionar “Cumbres Borrascosas”, que durante mucho tiempo fue mi libro de cabecera. Con las Hermanas Brönte y luego con ‘Persuasión’ y ‘Orgullo y Prejuicio’, de Jane Austen, descubrí la pasión y la necesidad de escribir y vivir desde mis propias creaciones.

Abril. Hoy es día siete, falta poco para el ‘Día del Libro’, pero he sentido la imperiosa necesidad de compartir mis recuerdos. Ya ven: no he podido hablarles de un libro en concreto. Los míos son tantos que dejaría la mayoría sin mencionar. Todos fueron importantes y continúan siéndolo. Han hecho de mí lo que ahora soy. Porque somos lo que leemos.

¡Gracias, Anika! Hoy me brindaste la oportunidad de hablar de estos amigos míos silenciosos que me susurran al oído desde sus páginas impresas; Abren mi imaginación y exaltan mi deseo por leerlos y atesorarlos; Continuaré siendo una compradora compulsiva y una lectora voraz. No puedo remediarlo. A decir verdad, tampoco quiero.

Firma: Purificación Ávila López©


LIBROS-RECUERDO: Para la nueva sección de Anika entre Libros.

Libros-Recuerdo Abril-2007 © ciberanika.com


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jueves, 22 de marzo de 2007

"CHINA SIMÉTRICA" - SEGUNDA PARTE SOBRE CHINA Y SOMERSET MAUGHAM-

(Marc Ribaud, Beijing (through window), 1965)

"CHINA SIMÉTRICA"

-SEGUNDA PARTE SOBRE CHINA Y SOMERSET MAUGHAM-


por Bartleby-Librepensadores


La serie fotográfica en b
lanco y negro sobre China de Marc Riboud son “mis notas de viaje. Pretenden ser observaciones más que análisis o juicios. La vista reacciona por los sentidos y no por las ideas (...). Es muy difícil retratar una China que se mueve tan rápido. La imagen corre el riesgo de quedar borrosa o resultar incluso contradictoria. (...) Del comunismo se habla más en París que en Shangai.” Se plantea si en China todo se mueve pero nada cambia, la perennidad que agita las transformaciones.

En Riboud predomina la composición geométrica y la vocación por la simetría sobre el efecto estético. Su formación de ingeniero le hace preferir la estructura y el orden de los objetos a la narración especulativa. De ese modo consigue fijar la velocidad de cambio en una sociedad como la china. Sus instantáneas son secuencias que, al cabo del tiempo, no producen sensación de caducidad. La utilización deliberada del blanco y negro es un riesgo de impresión que asume, consiguiendo ese efecto de fotografiar una evolución rápida de costumbres.

Sin embargo, lo que logra transmitir Riboud es la tradición como forjado de la nueva China e hilo conductor de sus cambios económicos y sociales, por vertiginosos que sean. Confucio y Lao Tse, dos orígenes divergentes en la formación de la filosofía china, confluirán a lo largo de los siglos en el sincretismo religioso y en la síntesis cultural que ha cohesionado esa sociedad. Para Confucio, el hombre es un ser social y, por tanto, sometido a obligaciones respecto al poder que gobierna la comunidad: debe respetar a la tradición, los antepasados y oponerse a los cambios en el orden imperante. Frente a esta vía estricta de adaptación al status, el taoísmo –el camino- predica el alejamiento del mundo, más la inhibición que la mística. Filosofía del poder y las estructuras sociales frente a filosofía de la indiferencia. Adhesión contra indefinición, dos formas que anulan la rebelión. Simetría de pensamientos. Estrategias de supervivencia distintas pero complementarias en la formación de un orden social que necesita justificaciones positiva y negativa de la disciplina para progresar sin destruirse.

(Marc Ribaud, China (Great Wall), 1971)
Lo inmutable y lo pragmático subyacen en la reciente revolución económica china. El modo de acercarse de W. Somerset Maugham a una cultura tan ajena es la media distancia adecuada: utiliza el método descriptivo y no el analítico; ni siquiera la narración. Así describe una fiesta de recepción al cuerpo diplomático en el palacio imperial de Pekín, en los años 30: “Por la noche acudí a una fiesta en palacio. El emperador y el résident supérieur se sentaron en grandes sillones dorados en el marco de la puerta de la sala del trono, y los invitados se congregaron a su alrededor. El patio estaba iluminado con incontables lamparillas de aceite, y una orquesta de nativos interpretaba aires alegres. Tres figuras fantásticas, como en un drama chino, con vestimentas espléndidas, salieron al escenario, donde ejecutaron una figura de danza grotesca. (...) El emperador llevaba una túnica de seda amarilla con ricos bordados y en la cabeza un turbante amarillo. (...) Lo último que recuerdo de la fiesta tiene que ver con su persona: inclinado sobre una mesa con una postura indolente, fumando un cigarrillo y charlando con un joven francés. De vez en cuando, sus ojos indiferentes se posaban unos instantes en los conquistadores, que bailaban torpemente.” (El caballero del salón)

(Marc Ribaud, Guangxi, 1965)

Maugham
utiliza sus propias armas en la observación de China, la velada superposición de la diplomacia a realidades inaprensibles y la escéptica disección del espía, descartando cualquier tentación de mímesis con lo exótico. Observa el curso de los acontecimientos con los que no se siente íntimamente relacionado: "Mi cumpleaños pasó sin ceremonias. Trabajé como de costumbre por la mañana y por la tarde fui a dar un paseo por los bosques que hay detrás de mi casa. Jamás he podido averiguar qué es lo que da a esos bosques su misterioso atractivo. Son bosques como no he v
isto nunca. Su silencio parece más profundo que cualquier otro silencio. (...) En estos bosques abandonados e incultos hay una curiosa extrañeza, y aunque vaya uno solo, no se siente solo porque se tiene la extraña sensación de que seres invisibles, ni humanos ni inhumanos, flotan alrededor de nosotros. Algunas veces, por detrás de un árbol, parece asomarse una sombra que nos contempla pasar. Hay una atmósfera de suspensión, como si todo lo que hay alrededor nuestro estuviese esperando que algo ocurriese.
Regresé a casa, me hice una taza de té y leí hasta la hora de la cena. Después de la cena volví a leer, hice un par de solitarios, escuché las noticias en la radio, cogí una novela policíaca y me fui a la cama. La terminé y me dormí. Salvo algunas palabras a mis sirvientas de color no había hablado con un alma en todo el día.

Así pasé mi septuagésimo cumpleaños y así hubiera deseado pasarlo. Reflexioné.” (Carnets de un escritor)

El milenario cumpleaños chino de W. Somerset Maugham


NOTA: Gracias, Bartleby, por tener el privilegio de esta excelente colaboración tuya.
Te felicito por este artículo y por cuantos leemos en tu página, que recomiendo desde aquí. Siempre es un placer leerte y aprender contigo. Purificación Ávila.

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martes, 11 de julio de 2006

LA BATALLA ENTRE LITERATURA E HISTORIA

PERIODISMO, LITERATURA E HISTORIA

'Venus of the Rags', Michelangelo Pistoletto, 1967, Hirshhorn Museum)

Cómo saber quien sobrevive en la batalla entre literatura e Historia? No se puede medir por su dominio, privado en la literatura, público el de la Historia, porque ese ámbito de proclamación las sitúa en campos de juego paralelos. Es en la memoria y en el sentimiento donde contienden.

El periodismo no es árbitro de ese combate ni alcahueta del encuentro, sino cronista tenso de esa dispersión. Aporta el músculo. No es síntesis de ambos relatos ni equilibrista de ocasión. Es testigo del tiempo en que suceden los hechos. Pero sólo si transforma la palabra en músculo y con él recorre ágil el espacio que ocupan la literatura evocadora y la Historia convocadora. Su deambular reúne la épica y la estrategia del ciclismo.

Márai regresa a su casa al terminar el cerco de Budapest, en vísperas del fin de la IIª Guerra mundial. Encuentra la ciudad y la cultura europea que ésta representa en ruinas. En medio de los escombros aparece una estatua intacta: el busto de un poeta húngaro del XIX, Károly P. Szakmáry, desconocido entre los vecinos de Buda e incluso para el propio Márai. Busca su nombre en una enciclopedia y figura como autor de un poema épico. Interpreta esa supervivencia como “un espectáculo alentador: la promesa de que la literatura es más fuerte que la Historia, aunque ninguna de las dos tenga ningún sentido.” Márai ejerce de periodista con este canto fúnebre pero, sobre todo, con la voluntad de reconstrucción, de sobrevivir a la invasión.

Cuando sucede la invasión de los que no tienen literatura ocurre la Historia como desolación. Hungría, y con ella la mitad de la Europa de las luces y la razón, tardaría 44 años en recuperar la capacidad de producir memoria sentimental pública. La épica está otra vez en el punto de mira de estos desalmados. La Historia es constante en su mayúscula y el periodismo la apea a las historias. Pero no puede quedarse de miniatura entre géneros, en rendija entre los escombros, en notario de rendiciones. Su tarea no es la consolación sino dar sentido, textura, a la estatua, las ruinas y los vecinos.


Nota importante:
"Esta es la primera intervención de 'Bartleby el escribiente' en mi blog, -en un acto de interactividad entre librepensantes- que desde Libosenred.blogspot.com disecciona con afiladas y certeras palabras la realidad a veces sostenible, mayormente, insostenibles, del devenir de una sociedad actual como la nuestra en contínua ebullición política y social. Lean conmigo y visiten su web y demás colaboraciones. De imprescindible lectura para estar al día.


Alicia Rosell, promoviendo el intercambio de colaboraciones con otras formas libres de pensar y escribir.

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-ALICIA ROSELL, 2006-

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